El catedrático de Harvard Business School Mihir A. Desai llegó a una conclusión tras años de estudio: las finanzas tienen una relación profunda con cada aspecto de la naturaleza humana. Esta relación se encuentra no sólo en el intercambio de valores, sino en su raíz: la toma de decisiones, y entre ellas, ¿por qué no?, la decisión de casarse.

¿Casarse es una negociación? Para este experto sí lo es, y también una inversión. En su libro La sabiduría de las finanzas (2017, Taurus), el economista comparó un matrimonio con una fusión empresarial y advirtió que no todas las uniones entre compañías, por muy prometedoras que parezcan, tienen un final feliz.

“Érase una vez en París, la Ciudad del Amor, que nuestros dos amantes se conocieron. Fue el comienzo de un típico romance entre Primavera e Invierno. La diferencia de edad entre los amantes era de veinte años, pero a muchos les parecía que eran hijos de épocas diferentes. Invierno había pasado por dos matrimonios y buscaba una renovación”.

Así comienza una historia en la que Mihir A. Desai describe la tormentosa unión de estos dos personajes, luego de que Primavera, en el climax de su poder de atracción, siguió a Invierno en un viaje por varios países con el objetivo de conquistarlo. Tras algunos breves encuentros en los que descubrieron sus coincidencias, decidieron casarse.

 

De manera encubierta el académico narra el fracaso en que resultó la unión entre dos compañías de diferentes épocas: AOL y Time Warner. En el año 2000, el crecimiento acelerado de la empresa de internet interesó a Time Warner, que parecía estancada ante los nuevos procesos en la industria de la comunicación. Su unión fue un fracaso.

El valor combinado de ambas empresas ascendía a casi 350,000 millones de dólares, una cantidad poco vista en empresas de esa época. Sin embargo, este logro fue eclipsado por la pésima administración de las finanzas de AOL, que Time Warner no se tomó el tiempo de revisar detenidamente antes del “matrimonio”.

Hubo otros problemas en esta unión, como la inconformidad de ambas directivas sobre el camino que debía seguir la empresa resultante. Mientras en AOL pensaban que un enfoque completo en internet era el correcto, Time Warner buscaba mantener una postura menos radical. Su mayor valor contra el de AOL definió el rumbo pese a toda protesta.

Los dos puntos anteriores constituyen, de acuerdo con Desai, dos de los grandes motivos por los que en la actualidad matrimonios y las fusiones empresariales fracasan. Por una parte, la secrecía de uno de los integrantes sobre sus propias finanzas (sea sobre ganancias, deudas u otros factores) pervierte la relación y la lleva a un punto alto de desconfianza.

De acuerdo con el psicólogo de la UNAM, Alejandro Lezama, una unión en desventaja de información traerá problemas a las organizaciones o personas en la medida en que sus finanzas se entrelacen. “Una deuda no afecta si las organizaciones llevan sus finanzas por separado y aquella que la contrae está capacitada para afrontarla, pero esto cambia cuando tienen proyectos en común”.

El psicólogo afirma que una deuda que daña las finanzas de ambas partes sin que una de ellas lo sepa, también afecta en la confianza entre los miembros de esa unión. “Lo mismo sucede cuando se ocultan recursos y se utilizan para proyectos individuales, con lo que se daña la confianza entre las partes”.

El otro punto de A. Desai, convertir la mayor capacidad adquisitiva en una herramienta de poder, genera que el integrante menor de la fusión siga, en ocasiones contra su voluntad, las decisiones de la otra parte por el simple hecho de tener características diferentes. Esto, dice Lezama, va en contra de los objetivos de cooperación de una unión.

Lezama asegura que en ningún caso, en personas o fusiones empresariales, se recomienda que el dinero sea un sinónimo de poder o dirección. “Esto crea resentimiento entre la parte débil o en crecimiento. Lo correcto, en todo caso, es que la parte con mayor experiencia en el área a opinar sea la que decida. Si una parte de la unión quiere gobernar a la otra por medio del dinero puede significar que lo único que busque es tener a alguien o algo que controlar”, dijo el especialista de la UNAM.

Toda decisión, dice Mihir A. Desai, implica escoger entre una posibilidad u otra. El riesgo consiste en que el beneficio de esa decisión sea inferior o incluso haya una pérdida en comparación con la otra opción. La unión en términos equitativos, considera el economista de Harvard, constituye la forma más arriesgada de inversión matrimonial, pero al mismo tiempo recuerda que en ocasiones el nivel de riesgo eleva los beneficios posibles de las operaciones.

Por otra parte, el economista de Harvard asegura que siempre existe una forma de reducir el riesgo en una inversión, y es conocer a fondo el activo en el que uno busca encontrar valor… o la empresa con la que se pretende iniciar un proceso de fusión.

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