“Si yo tuviera 30” es una película que cuenta la historia de Jenna, una adolescente que desea ser exitosa y por arte de magia su sueño se hace realidad. Sin embargo en el transcurso de la historia descubre las diversas responsabilidades que conlleva ser una persona adulta, a pesar de sus logros.

Lo mismo pasa con nuestras responsabilidades financieras, las cuales si no son bien planeadas llevan a consecuencias negativas.  

“Pasar de la adolescencia financiera a ser un adulto con tu dinero significa saber cuánto cuesta el gas; cómo tendrás que administrarte ahora que a tu casero se le ocurrió subir la renta, y detectar cuándo alguno de los productos que más utilizas ya cuesta más”, dijo Sofía Macías, autora del libro Pequeño Cerdo Capitalista.

A través de una transmisión en vivo, la experta en finanzas personales explicó la importancia de establecer prioridades.

“La clave es dejar de preocuparte, y comenzar a ocuparte de las cosas que ahora rondan tu cabeza. Por ejemplo, ¿cómo deseas vivir en tu retiro?, ¿qué haces para que cuando seas viejito no sigas teniendo preocupaciones financieras?”, dijo.

En este sentido, la autora explicó que generalmente la adultez está asociada con el agobio de las responsabilidades, sin embargo no todo es así, ya que la prevención es una clave que genera partes positivas durante la edad adulta, destacó que la parte difícil es la transición de una etapa a otra.

“El trance entre la adolescencia financiera y la adultez, es donde nos perdemos. Donde no sabemos qué hacer, con quién acudir, donde no sabemos cómo se manejan las cosas, cómo funciona un crédito hipotecario, cuando no sabemos qué impuestos tendríamos que pagar y cómo los podríamos aprovechar a nuestro favor (...) Ese camino entre la adolescencia y la adultez es lo agobiante”, mencionó.

De lo conceptual a la práctica

¿Por dónde empezar a ser un adulto con el dinero? Macías detalló que es importante establecer dos bloques: el primero tiene que ver con la parte conceptual, mientras que el segundo recae en la parte práctica. Sin uno no hay otro.

“La gente confunde que ser un adulto con tu dinero es la preocupación, las broncas de dinero (...) ¿Cómo pasar del islote a la isla y no ahogarte en este tramo y no regresar a donde estabas antes?

Para ello, dijo, es importante sentar bases, como entender que ser adulto no es sólo una responsabilidad aburrida, tener claridad respecto a las prioridades y qué es lo que se quiere lograr con el dinero, así como la protección con uno mismo, ya que al llegar a la edad adulta también es entender que un buen manejo de las finanzas personales es parte del cuidado a uno mismo.

Respecto a la parte práctica, Sofía Macías explicó que tener claras las partes conceptuales facilitan la implementación de la práctica, que consiste en metas ahorro, la creación de un fondo de emergencias, así como la protección y la previsión después del retiro laboral, un tema que en ocasiones pasa desapercibido al considerar que la vejez es un tema muy lejano.

“Si tú empiezas un ahorro para imprevistos, te vas a sentir más tranquilo, si me aviento una deuda con un crédito hipotecario, si me quedo sin trabajo sé que tengo tres meses de ingresos y en esos tres meses puedo buscar otro trabajo, entonces no voy a dejar de pagar ese crédito, además puedo tomar el seguro de desempleo y entre eso y otro, hay equilibrio”, agregó.

jose.ortiz@eleconomista.mx