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Cuando invertimos, ¿a quién estamos financiando?
A la hora de invertir nuestro dinero tenemos que saber a quién vamos a financiar y cómo, por lo que debe preguntarse si quiere ser acreedor o accionista.
L a pregunta puede sonar un poco extraña; sin embargo, siempre que invertimos nuestro dinero se lo estamos prestando a alguien y es por eso que recibimos un premio a cambio.
Si pensamos que nuestros ahorros son un excedente que no pensamos gastar ahora y que existen personas con proyectos que necesitan ser financiados, podemos llegar a un acuerdo y prestarle lo que necesita para que nos lo devuelva en el momento en que vayamos a utilizarlo.
Si además nos paga un extra por haberlo financiado, gana él y ganamos nosotros. Es simple, ¿no? Pues bien, esa es la premisa de los mercados financieros y del concepto de tasa de interés.
Los mercados financieros y sus participantes
En el mundo existen múltiples necesidades de financiamiento. Empresas que necesitan realizar mejoras en equipo, expandirse, lanzar nuevos productos; gobiernos que requieren realizar obras públicas o mejoras en infraestructura y gente que necesita un crédito para comprar una casa, un coche o simplemente salir de viaje.
Los ahorradores, por otro lado, buscan hacer crecer su patrimonio para lograr sus metas futuras. De esta forma tenemos la oferta y la demanda de dinero. ¿El precio? Una tasa de interés o un porcentaje de la empresa.
Lo complicado es hacer que los compradores y vendedores de dinero se encuentren y que además coincidan en los plazos y en los montos. Si dentro de mis planes está usar mi dinero dentro de dos años y el que necesita un préstamo puede pagármelo en tres, no haré negocios con él; incluso, en el caso de que coincidiéramos, seguro no le alcanzaría sólo con mi patrimonio y tendría que buscar otros ahorradores como yo para poder financiar su proyecto.
Para simplificar este proceso aparecen los intermediarios financieros. ¿Cuál es su papel? Hacer que coincidan los oferentes con los demandantes.
Ellos canalizan el dinero de los ahorradores hacia los proyectos de inversión. A los primeros a través de pagarés y a los segundos en forma de créditos.
Otras opciones para conseguir financiamiento
Las empresas pueden hacer una oferta pública requiriendo un préstamo o buscando accionistas. Para poder reunir el monto que necesitan, dividen el dinero en fracciones y emiten títulos o acciones, que venden en los mercados financieros a través de los intermediarios.
Al final, con cualquiera de estos métodos, el inversionista obtiene un premio por su dinero, que puede ser una tasa o un porcentaje del valor de la empresa.
La ventaja de los intermediarios
Las ventajas de que existan intermediarios financieros y mercados, no sólo se reducen a la canalización de recursos -que es una piedra angular en el crecimiento económico de cualquier país-, sino que nos dan a todos los participantes certeza y además nos permiten tener acceso a múltiples opciones que se ajustan a nuestras necesidades. Además hacen que el dinero pueda moverse rápidamente, que los rendimientos sean transparentes -ya que se derivan de oferta y demanda- y lo mejor es que nos permiten tener liquidez.
A la hora de invertir nuestro dinero tenemos que saber a quién vamos a financiar y cómo. ¿Quiero ser acreedor y cobrar una tasa o prefiero ser accionista y compartir los rendimientos? ¿Le presto al gobierno o a una empresa? Son cuestionamientos válidos que debemos hacernos para poder medir nuestros riesgos y el rendimiento que podríamos obtener.
Finalmente, gracias a los mercados financieros y a los intermediarios, hoy yo puedo hacer inversiones diversificadas en acciones, monedas o deuda, de múltiples empresas, gobiernos y países, a distintos plazos y con la liquidez que necesito. Pero lo mejor de todo es que puedo decir que estoy financiando algunos proyectos de Cemex o del gobierno federal y que soy accionista de las empresas más importantes de México. ¿Qué tal suena?
*La autora es directora de Comercialización y Difusión Asset Management BBVA Bancomer