A veces, parece que construir un patrimonio es algo que está fuera de nuestro alcance. Ganamos poco y apenas podemos pagar las cuentas cada mes.

Es cierto: en un país como México, muchos vivimos demasiado apretados. Precisamente por eso es indispensable tener un orden en nuestras finanzas personales, y lograr hacer más con los mismos recursos.

Como he dicho muchas veces: incluso la gente más humilde puede separar aunque sea unas monedas cada mes para hacer frente a imprevistos.

La primera regla para construir un patrimonio es simple: gastar menos de lo que uno gana. Se dice fácil y -como mencioné al principio de esta colaboración- no lo es.

Sin embargo, si uno lo piensa, en realidad, no hay alternativa. Si uno gasta más de lo que gana, entonces, uno se endeuda inevitablemente. Un poquito este mes, otro poco el mes siguiente y así, hasta que la situación se vuelve insostenible. No es una salida. O ¿sí?

Hay que pensar que gastar menos de lo que uno gana se puede lograr de dos maneras: reducir el gasto o incrementar los ingresos.

Si uno de plano vive demasiado apretado (aunque aún así se pueden separar algunas monedas), entonces, hay que trabajar para incrementar los ingresos, ya sea con una actividad complementaria o buscando añadir valor a nuestro empleo para obtener una promoción o una oferta de trabajo que nos acerque más a esa posibilidad.

Ahora bien, ya que uno ha logrado ese objetivo y podemos establecer un excedente cada mes (un ahorro), tenemos que trabajar en hacer que ese dinero crezca. Porque, de lo contrario, no tiene mucho sentido guardarlo.

Hay quien dice: tenemos que poner el dinero a trabajar .

Invertirlo es, sencillamente eso: hacer que ese dinero trabaje para nosotros. Decirlo es más fácil que hacerlo, aunque no tanto.

Hay muchas opciones para hacer crecer nuestro dinero: comprar y vender bienes para obtener una ganancia, poner un negocio propio o bien, invertir en los mercados financieros.

En todos los casos, es indispensable tener muy claro cuál será el objetivo de esa inversión. Porque uno no puede invertir dinero que podría necesitar en cualquier momento, en la compra de una casa, por ejemplo. Porque no será fácil venderla de inmediato para obtener liquidez.

De la misma forma, tampoco es conveniente poner dinero para nuestro retiro en pagarés a 28 días que no pagan ni siquiera la inflación. Vamos: somos más inteligentes que eso (y si no, por eso tenemos que adquirir cultura financiera y de inversiones).

Para mucha gente, una gran alternativa es el ahorro automático: a través del área de Recursos Humanos de la empresa, podemos pedir que nos separen un dinero cada mes para destinarlo a ahorro voluntario en la afore.

O bien, algunas instituciones financieras ofrecen a sus clientes el servicio de inversiones automáticas como, por ejemplo, CetesDirecto.

Es una gran opción, siempre y cuando el instrumento en el cual se invierta nuestro dinero sea rentable y adecuado a nuestro perfil como inversionistas y al objetivo de nuestra inversión.

Algo que no se nos debe olvidar es proteger nuestro patrimonio.

Porque de nada sirve ahorrar e invertir si con una enfermedad o un imprevisto tendremos que liquidar todo para poder hacer frente a esas situaciones.

Tenemos, por ende, que buscar un equilibrio y contratar aquellos seguros que son necesarios para cubrir, por lo menos, aquellos eventos que si ocurriesen, podrían causar un grave daño a nuestras finanzas.

En fin: crear un patrimonio no es tan difícil.

Necesitamos ahorrar algo cada mes, invertir ese dinero de manera inteligente y proteger aquello que hemos logrado. Se dice fácil, lograrlo también lo es si uno es constante y disciplinado.

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