El crédito es un mecanismo que complementa nuestro ahorro y nos facilita la adquisición de diversos bienes de consumo duradero como muebles, automóviles o casas.

Sin embargo, antes de solicitarlo debemos hacer un análisis de nuestros activos y de nuestra capacidad de pago, con el fin de asegurarnos de que podremos hacer frente a los compromisos que adquiramos con nuestros acreedores sin que esto afecte nuestra situación financiera.

Cuando hemos tomado la decisión de solicitar un crédito, debemos conocer y evaluar las distintas opciones que están a nuestro alcance, con el fin de elegir la que más nos convenga dado el plazo y el tipo de bien que deseamos adquirir y pagar menos intereses. Existen criterios diferentes para clasificar a los créditos:

1. Por su plazo. Los créditos pueden utilizarse para satisfacer necesidades de corto, mediano y largo plazo.

De corto plazo. Son los que se obtienen para satisfacer necesidades de financiamiento de corto plazo, como las tarjetas de crédito o los créditos prendarios.

De mediano y largo plazo. Son préstamos que se adquieren para un fin determinado y en los cuales se entrega el monto total del préstamo en un momento dado. Ejemplos de estos créditos son los hipotecarios, personales o familiares, así como para adquirir una computadora o un auto.

2. Por la garantía que los respalda. Existen préstamos que deben estar garantizados por un bien y otros que se otorgan sin más garantía que la palabra del acreditado. Generalmente se exige que el valor del bien sea mayor al monto del crédito y, muchas veces, la tasa de interés que se pacta depende en buena medida de la garantía que se ofrece:

Quirografarios. Éste es el nombre técnico de los créditos que se otorgan sin una garantía específica, aunque en algunas ocasiones se solicita un obligado solidario con el fin de disminuir el riesgo de incumplimiento. Suelen ser los más caros.

Prendarios. Como ya mencionamos, son préstamos que se obtienen dejando un bien en garantía (empeños). Generalmente el monto de estos créditos no es mayor a 50% del valor de la prenda.

Préstamos con colateral. Su característica principal es que los bienes que respaldan al crédito son distintos a los que se adquieren con éste. Ejemplo: crédito hipotecario de liquidez, el que no está destinado a la compra de una casa.

Créditos al consumo. Su característica principal es que queda respaldado por el bien que se adquiere con éste. Por ejemplo, el automóvil que se compra se toma como garantía del préstamo.

Créditos hipotecarios. Son los que quedan garantizados con un bien inmueble.

3. Por el tipo de tasa de interés que cobran. Los préstamos tienen formas distintas de calcular los intereses que generan:

Tasa nominal fija. La tasa pactada no se modifica durante la vigencia del contrato. Generalmente se pactan también pagos fijos. La desventaja es que si las tasas de mercado bajan, los deudores no reciben ningún beneficio aunque están protegidos ante un incremento en las mismas.

Tasa variable. La tasa de interés varía mes con mes y se calcula con base en una tasa de referencia como puede ser la de los Cetes o la TIIE. Estos contratos tienen la ventaja de que se pagarán menos intereses en la medida en que las tasas de mercado bajen; sin embargo, en caso de que suban el efecto será en contra del deudor.

Tasa tope. Estos créditos son similares a los de la tasa variable, con la particularidad de que si éstas suben más allá de un cierto límite, el acreditado pagará como máximo la tasa tope pactada.

Tasa global. Al monto del préstamo se le aplica la tasa global pactada y los intereses se suman desde un inicio al principal. Los pagos quedan fijos y se calculan dividiendo el monto incluyendo intereses entre el número de exhibiciones pactadas.

Sin intereses. Existen establecimientos que ofrecen créditos aparentemente sin intereses. Sin embargo, es importante mencionar que todo financiamiento tiene un costo, el cual está ya incluido en el precio de lista. A veces si pagamos en efectivo, se nos ofrece un descuento que puede ser importante.

Seguiremos hablando de esto en la próxima colaboración.

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