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Finanzas Personales

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Cómo aprendemos a tomar decisiones financieras

En algunos casos por imitación y en otros por asimilación, pero la información que socialmente obtenemos determina buena parte de nuestras decisiones.

Ser ignorante no es vergonzoso; lo es el no tener voluntad de aprender.

Benjamín Franklin

Todas nuestras decisiones, incluyendo las financieras, se basan en dos tipos de conocimiento: por un lado, el conocimiento que de manera individual adquirimos; por el otro, el conocimiento que socialmente incorporamos.

Estos dos tipos de conocimiento son los que modelan nuestras decisiones y conducta, pero es el social el que mayoritariamente influye en nuestro comportamiento cotidiano.

La manera en que hablamos, vestamos, comemos y buena parte de lo que creemos proviene de información que obtenemos de las personas en nuestro entorno. En algunos casos por imitación y en otros por asimilación, pero la información que socialmente obtenemos determina buena parte de nuestras decisiones.

La sociedad influye en cómo maneja su dinero

Pero tratándose de decisiones financieras, este modelo de aprendizaje es generalmente poco efectivo. De acuerdo con un estudio publicado titulado The evolution of social learning and its economic consequences , los autores mencionan que la prevalencia del aprendizaje social sobre el individual tiene implicaciones en nuestras decisiones financieras.

En primer término, las decisiones que tomamos a partir del aprendizaje social tienden a ser más extremas.

Por ejemplo, frecuentemente las personas que deciden participar en inversiones bursátiles lo hacen con base en el conocimiento que vía recomendación obtienen de su entorno. Personas que conocen les comentan estar obteniendo retornos elevados y por ello toman la decisión de invertir; con frecuencia haciéndolo en proporciones mayores o asumiendo riesgos superiores a lo recomendable.

Este tipo de comportamiento estuvo presente durante la caída bursátil de México de 1987 porque muchas personas invirtieron simplemente por imitación.

Un segundo elemento se refiere a que las personas que privilegian el aprendizaje social tienden a ser más lentas en asimilar los cambios del entorno. Ello se debe a que se requiere exponerse a muchos comportamientos en el mismo sentido de nuestro entorno para que lleguemos a tomar una decisión concreta.

Con el mismo ejemplo, el crack de 1987 afectó sobre todo a personas que entraron a la Bolsa muy tardíamente. Durante meses escucharon noticias de conocidos respecto del crecimiento de sus inversiones, pero cuando asimilaron ese conocimiento y tomaron la decisión se encontraban en los días previos a la caída.

La guía que aleja las finanzas de la realidad

Un tercer elemento se refiere a que aquellas personas cuyo conocimiento financiero se deriva primordialmente del conocimiento social tienden a tener una percepción más alejada de la realidad. Piensa que la información que socialmente se adquiere se comporta un poco como el juego de teléfono descompuesto.

Cada persona de la que adquirimos información tiene una percepción diferente de la realidad y cada persona de la que aprendemos nos transfiere su percepción, por lo que la que construimos tendrá elementos distorsionados que llevan a que nuestra propia percepción esté alejada de la realidad.

En el entorno actual, por ejemplo, ante la volatilidad del tipo de cambio existen personas que escuchan a conocidos hablar de cuáles son las causas que explican la depreciación de la moneda , pero en muchos casos las percepciones que transmiten son incorrectas . Consecuentemente, las decisiones y acciones que se tome estarán partiendo de premisas erróneas y el resultado de la decisión será negativo.

Si bien es imposible distanciarnos por completo de la tendencia a adquirir conocimiento de forma social, es fundamental que tratándose de procesos de mayor complejidad técnica o con entornos cambiantes y dinámicos reconozcamos la necesidad de adquirir una parte importante de nuestro conocimiento de forma individual: a través de información fiable, técnica y construida sobre bases sólidas.

Ello nos permitirá analizar mejor la información que socialmente obtengamos y tomar las decisiones que convengan a nuestros intereses patrimoniales.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter: @martinezsolares.

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