Durante los 15 años que tuvo su tarjeta de crédito, don Luis siempre fue un buen pagador: sabía su fecha de corte, su día límite de pago, era totalero. Su historial era impecable. Sin embargo, hace unos meses se quedó sin empleo y los pagos a la tarjeta dejaron de fluir.

Las llamadas del banco eran constantes y a todos contestaba de buena forma. Pero su realidad es que no tenía recursos. Finalmente, la institución bancaria con la que tenía su plástico lo llamó para ofrecerle una quita bancaria. Sin lugar a dudas, la aceptó.

Según el sitio en Internet creditoydinero.com, en una quita, el acreedor decide que el deudor le pague sólo una parte. Cuando usted tiene problemas de pago, por ejemplo, con alguna tarjeta de crédito que ya no puede solventar, es posible que la institución a quien le debe le ofrezca hacerle una quita bancaria .

Ángel González, director de la Organización Nacional de la Defensa del Deudor comentó que no es el único camino.

Cuando una persona física tiene una deuda que ya no puede pagar, existen dos opciones para salir del atolladero: la primera es una reestructura y la segunda es una quita , comentó.

Datos del Banco de México indican que la cartera vencida de créditos al consumo, que incluye tarjetas de crédito, préstamos personales y de nómina, superó los 20,625 millones de pesos en mayo anterior.

Además, información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) revela que de las más de 24.5 millones de tarjetas de crédito que circulan, 4.5 millones de ellas tenían en uso entre 70 y 100% de su línea de crédito y 1 millón 700,000 sobrepasaron su límite crediticio.

PARA QUIÉN ES Y CÓMO USARLA

Ángel González dijo que cualquier individuo que tenga una deuda con algún acreedor puede ser candidato a tener una quita.

Lo ideal es utilizar este recurso cuando la realidad económica del deudor es grave, en la que ya no tiene puede reestructurar o ya no tiene la capacidad para enfrentar los pagos mensuales , aseguró. La Organización Nacional de la Defensa del Deudor añadió que una buena quita se puede obtener si se tuvo un historial crediticio bueno, si no se abusó de la tarjeta de crédito, si fue mucho tiempo cliente del banco y si el crédito que se tuvo se usó responsablemente, ya que todo esto se toma en cuenta.

De acuerdo con las personas que diariamente piden nuestro apoyo, 60% de los usuarios bancarios que son candidatos a una quita es hombre y 40%, mujer , enfatizó González.

La quita incluye a los acreedores en general, como son las cajas populares, las financieras. El tiempo para poder acceder a una quita varía según la institución con la que se tenga la deuda. Puede ir desde cinco o seis meses hasta dos años. Pasado este tiempo, es más difícil una negociación con las instituciones bancarias.

Varía mucho, incluso en el perfil del cliente, cuánto tiene en la institución, cómo manejó la tarjeta, en qué gastó los créditos , enfatizó González.

Los expertos agregaron que todas las instituciones, al final, van a manejarse bajo la consigna de que vale más un mal arreglo que un buen pleito.

Según los especialistas, en deudas personales se llega a una quita de hasta 95% directo sobre la deuda, en otras se logra concretar 85%, pero en la mayoría el descuento es de entre 40 y 50 por ciento.

La reestructura bancaria

Expertos coincidieron en que cuando una persona física o moral tiene una deuda con algún acreedor y ya no puede pagar, existen dos opciones: la quita y la reestructura.

Según Ángel González, director general de la Organización Nacional de la Defensa del Deudor, se trata de una opción anterior a la quita bancaria. Es cuando a una deuda se le acorta el plazo total de pago, se divide en varios meses y se le genera una tasa de interés preferencial al usuario de servicios financieros, que se va pagando mes a mes hasta saldar la deuda total , comentó.

El deudor debe estar consciente de:

  1. Deberá pagar una parte mínima de la deuda, entre 30 o 40 por ciento.
  2. Será boletinado en el Buró de Crédito con una nota mala, ya que causó un quebranto financiero a la institución que le otorgó el crédito.
  3. Como consecuencia de la nota mala en el Buró de Crédito, no será sujeto de crédito durante los siguientes seis años por lo menos.

salomon.rodriguez@eleconomista.mx