La innovación de la banca respecto a sus servicios digitales aún tiene retos importantes como lograr una mayor inclusión financiera para que más personas accedan a este tipo de servicios y beneficios, sin embargo también ha logrado avances: ahora, desde un teléfono inteligente es posible realizar diversos movimientos, transferencias, compras y pago de servicios, en cuestión de segundos.

Con la irrupción de la pandemia en marzo pasado, algunos bancos sugirieron a sus clientes migrar u optar por los canales digitales para llevar a cabo sus transacciones, ello con el fin de evitar una saturación en las sucursales bancarias y tener prioridad para aquellos casos en los que la atención presencial fuera la única alternativa.

De esta manera, la adopción de la banca digital, en específico de las cuentas digitales, es una opción que, además de garantizar rapidez y facilidad en sus operaciones también se convierte en una alternativa que le permite mantener un control en sus finanzas.

Una cuenta digital puede ser aperturada de dos formas y sin necesidad de desplazarse a alguna sucursal: a través de la aplicación de su banco, o bien, por medio del portal de Internet de su institución financiera.

De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), por lo general este tipo de cuentas están clasificadas como nivel dos.

“La suma de los abonos que se realicen en ellas no podrán exceder el equivalente a 3,000 Udis en un mes (aproximadamente 19,000 pesos)”, refirió.

Los pros y contras

Cuando de trámites y movimientos bancarios se trata, hay diferentes elementos que los usuarios buscan: rapidez, seguridad y eficacia que los podrá encontrar en una cuenta de este tipo al ser un trámite 100% digital y con información personal que será requerida para la apertura de la cuenta, además de que la entidad le da la posibilidad de obtener una tarjeta física para que, en caso de requerirla, la utilice para comprar en comercios y establecimientos.

Otro de los beneficios es que, al generar una tarjeta digital, podrá hacer compras en línea con la seguridad de que los números que ingrese serán aleatorios, es decir, su banco dará números de tarjeta generados específicamente para este tipo de compras, disminuyendo las posibilidades de que sus datos sean robados o hagan mal uso de su tarjeta.

Aunque el coronavirus obligó a muchas personas a utilizar otros medios de pago como las tarjetas de débito, transferencias electrónicas, códigos QR, entre otros, el efectivo mostró que sigue manteniendo una tendencia, por lo que las cuentas digitales también le dan la posibilidad de realizar retiros de efectivo en cajeros automáticos sin tarjeta.

Por otra parte, una de las desventajas que tienen las cuentas digitales es que la mayoría de los bancos solicitan la presencia en sus sucursales en caso de que el titular de la cuenta desee cancelarla, convirtiéndose así en un inconveniente para aquellos usuarios que evitan las filas o no pueden acudir a su sucursal por diferentes motivos.

Analice opciones

Aunque en su mayoría las cuentas digitales cumplen con el mismo objetivo, es indispensable que antes activar alguna considere diversos elementos que le ayudarán a elegir la opción que mejor se adapte a sus necesidades.

Por ejemplo, las comisiones que el banco cobra por algunos conceptos como la apertura de cuenta, por inactividad o el uso de servicios como la banca por Internet; algunas entidades realizan dicho cobro de manera mensual, anual o en el momento en el que se realice la operación, de ahí parte la importancia de revisar y comparar las opciones que tiene disponibles y elegir la que mejor le convenga.

Recientemente, la Condusef realizó una actualización de las comisiones que 10 bancos cobran en sus cuentas digitales, donde se observó que la mayoría no tiene comisión por el manejo de cuenta, apertura y el acceso a la banca por Internet.

jose.ortiz@eleconomista.mx