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¿Por qué llega agua sucia a las casas de Guadalajara?

Hace años, los tapatíos decidieron tomar agua de una presa con severos problemas de contaminación, conducir el líquido por un canal a cielo abierto que recibe descargas de aguas negras residenciales e industriales y luego intentar limpiarla con plantas potabilizadoras viejas.

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Foto: Archivo

Diego Badillo

La razón por la cual una parte importante del agua que llega a la zona metropolitana de Guadalajara a través del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) es turbia y con malos olores es porque se toma del lago de Chapala, que tiene severos problemas de contaminación; se conduce por un canal a cielo abierto que recibe descargas de aguas negras que incrementan su contaminación todavía más; se somete a proceso de potabilización en instalaciones deterioradas y se distribuye por una red que supera con mucho su vida útil.

Esa situación generó una crisis que llevó al gobierno del estado a anunciar, el pasado 6 de octubre, la suspensión temporal de la captación mediante el denominado sistema antiguo, que conduce agua desde el lago de Chapala por un tramo del río Santiago hasta la planta potabilizadora Miravalle.

De acuerdo con  el director del SIAPA, Ismael Jáuregui Castañeda, resolver los problemas de la infraestructura requerirá una inversión superior a los 25,000 millones de pesos y un programa de obras que podría extenderse aproximadamente 18 años.

La investigadora del Departamento de Estudios Sociourbanos de la Universidad de Guadalajara, Alicia Torres Rodríguez, sostiene que una solución de fondo debe incluir el saneamiento del lago de Chapala y del río Santiago, la participación del sector industrial en la reducción de descargas contaminantes y la modernización de las instalaciones hidráulicas.

¿Cuánta agua consume la ciudad y de dónde la toma?

De acuerdo con el SIAPA, el sistema suministra  aproximadamente 348.5 millones de metros cúbicos de agua al año, lo que equivale a 11.05 metros cúbicos por segundo, que provienen de cuatro fuentes de abastecimiento: dos superficiales y dos subterráneas.

Las fuentes superficiales son el lago de Chapala, de donde se extrae 60.2% (6.6 metros cúbicos por segundo) y la presa Elías González Chávez (también conocida como presa Calderón), que aporta 17.2% (1.9 metros cúbicos por segundo). Las subterráneas son un sistema de pozos de donde se obtiene 21.9% (2.4 metros cúbicos por segundo) y de manantiales, de donde se extrae 0.6% (0.07 metros cúbicos por segundo).

¿En qué situación se encuentra la calidad del agua del lago de Chapala?

Según Torres Rodríguez, el problema inicia desde el lago de Chapala, que está altamente contaminado.

La investigadora destaca que el agua que ingresa a ese lago ya presenta contaminación procedente de descargas residuales y escurrimientos agrícolas con residuos de pesticidas y fertilizantes que recibe el río Lerma-Santiago del corredor industrial Lerma, Estado de México y  de zonas de cultivo aledañas.

De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), la cuenca Lerma-Chapala enfrenta serios problemas ambientales. “60% de sus aguas están contaminadas con descargas de la industria y la agricultura”.

Además, esa organización subraya que la cuenca enfrenta un desequilibrio hidrológico porque la demanda de agua crece más rápido que su disponibilidad.

Entre 2012 y 2024, la Red Nacional de Medición de Calidad del Agua de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), monitoreó 35 sitios del lago de Chapala. Los resultados de ese ejercicio indican que en 19, que equivalen al 54.3%, estaban en semáforo amarillo por el incumplimiento de al menos uno de los indicadores microbiológicos o físicos, tales como coliformes fecales, sólidos suspendidos totales o porcentaje de oxígeno disuelto.

Asimismo, estaban en semáforo rojo 16 puntos que equivalen a 45.7%, pues mostraron incumplimiento en parámetros asociados con contaminación orgánica o toxicidad, como la demanda química de oxígeno, demanda bioquímica de oxígeno o toxicidad.

Ningún punto del embalse se encontraba en semáforo verde, dado que ninguno cumplió con la totalidad de los indicadores de calidad del agua de manera simultánea durante el periodo.

El reporte “diagnóstico de la calidad del agua del río Lerma-Santiago y sus principales afluentes 2012-2024” que consigna los resultados antes referidos,  indica que coliformes fecales constituyeron el indicador con mayor proporción de incumplimiento: 61% de los sitios evaluados por encima del límite normativo, lo cual expone una amplia presencia de contaminación de origen fecal.

El documento  describe un cuerpo de agua sometido a una fuerte presión por descargas orgánicas y microbiológicas de origen doméstico y urbano, combinadas con aportes químicos de la cuenca alta y media del río Lerma.

Pese a esas condiciones, el lago continúa siendo una de las principales fuentes de abastecimiento del SIAPA.

¿En qué condiciones se conduce el agua hasta la ciudad?

El agua del lago de Chapala ─que como se indicó aporta más de la mitad del agua que se consume en la ciudad─ se conduce por dos vías. La primera es a través del llamado Sistema Antiguo, usando el cauce del río Santiago. Desde 1956 se utiliza un tramo del cauce del río a cielo abierto para trasladar el agua hasta la planta potabilizadora número uno Miravalle en Guadalajara. Esa vía aporta 2.5 metros cúbicos por segundo.

La segunda  es el acueducto Chapala-Guadalajara, inaugurado en 1992. Consiste en una tubería de concreto de 2.10 metros de diámetro. Tambien conduce agua hasta la planta potabilizadora Miravalle. Aporta 4.1 metros cúbicos por segundo.

El mayor problema está en el Sistema Antiguo. El agua se extrae del lago de Chapala a través de la planta de bombeo de Ocotlán que la vierte en el río Santiago.

El líquido avanza alrededor de 18 kilómetros hasta la presa Poncitlán. Posteriormente recorre 20 kilómetros hasta la presa La Corona para continuar por el Canal de Atequiza, en el que transita otros 28 kilómetros, hasta la planta de bombeo La Calera.

Desde ese punto se bombean el líquido hacia el canal Las Pintas (el más contaminado de todos los tramos)  en una longitud de 24.5 kilómetros, hasta llegar a la presa Las Pintas, donde se almacena para su presedimentación.

En esa zona, la planta de bombeo número dos recibe el caudal y desplaza el líquido alrededor de tres kilómetros hasta llegar a la planta potabilizadora número uno Miravalle, la principal de la ciudad.

El reporte de Conagua antes citado refiere que de 41 sitios monitoreados del río Santiago, 22 (53.7%) presentaron incumplimiento en uno o más de los siguientes parámetros: coliformes fecales, escherichia coli, solidos suspendidos totales y porcentaje de oxígeno disuelto, equivalente a semáforo amarillo, y 19 sitios (48.8%) presentaron incumplimiento en uno o más de los parámetros demanda bioquímica de oxígeno y toxicidad aguda, equivalente a semáforo rojo.

Alicia Torres Rodríguez señala que el tramo del río Santiago comprendido entre Chapala y Guadalajara es una zona de alta contaminación proveniente del sector agropecuario. Además recibe los desechos provenientes del corredor industrial Ocotlán – El Salto y descargas de aguas residuales domésticas de los municipios de Ocotlán y Poncitlán.

No se cuenta con una cifra exacta de las líneas de descargas de aguas negras al río en esa zona. Torres Rodríguez mencionó que  en 2024, el gobierno del estado refirió que eran alrededor de 400.

Tras varias semanas de protestas por la turbiedad y los malos olores del agua, el gobierno del estado anunció el 6 de octubre pasado la suspensión temporal de la captación mediante el sistema antiguo.

La académica advierte sobre la presencia de metales pesados en el río, cuya remoción requiere de procesos específicos de tratamiento.

“Lo lamentable, es que mientras las empresas toman agua limpia, vierten al río agua sucia que contamina todavía más el líquido que después se usa para el consumo humano”.  

La segunda vía de conducción del agua del lago de Chapala a la Ciudad de Guadalajara es un acueducto inaugurado en 1992. Consiste en una tubería de  concreto de 2.10 metros de diámetro y una longitud de 42.6 kilómetros que  inicia en la estación de bombeo ubicada entre las localidades de Santa Cruz de la Soledad y San Nicolás de Ibarra, en el municipio de Chapala.

Ahí se construyó un canal de 1.3 kilómetros de longitud hasta el tanque de cambio de régimen ubicado en Tlajomulco. El acueducto continúa por la avenida Adolf Horn hasta la presa de Las Pintas de San Pedro Tlaquepaque, en donde se localiza la planta de bombeo del mismo nombre, desde donde se conduce el agua hasta la planta potabilizadora Miravalle.

Completan el acopio de agua superficial, el agua que se conduce a la ciudad desde la presa Elías González Chávez, cuyo caudal llega a la ciudad mediante el acueducto calderón.

¿Cuáles son las medidas tomadas hasta ahora para enfrentar la crisis?

La grave crisis de abasto de agua potable en Guadalajara la padecen alrededor de 5.5 millones de personas.

El SIAPA suministra el líquido a todo el municipio de Guadalajara y parcialmente a los de Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá. En total da servicio a 1,870 colonias.

Las autoridades admiten que lo que hacen es administrar una emergencia y anunciaron un plan emergente que contempla un gasto de alrededor de 100 millones de pesos y otro de rehabilitación de infraestructura.

El plan emergente, anunciado en julio pasado, tiene como objetivo construir en un lapso de tres meses 40 plantas potabilizadoras, de las cuales seis serán portátiles para que sean itinerantes; la distribución de agua por pipas; la entrega de vales para abasto de agua mediante llenado de garrafones en abarroteras que cuentan con purificadoras y la entrega de tinacos, filtros y pastillas de cloración.

En tanto, el plan de rehabilitación de infraestructura hídrica constituye la segunda etapa del Plan Emergente para la ciudad Agua Limpia. Contempla una inversión de 5,000 millones de pesos para obras de rehabilitación del sistema de abasto.

Incluye la construcción de un nuevo módulo de la planta potabilizadora número uno Miravalle de donde el SIAPA obtiene 60% del agua que distribuye en la ciudad y la construcción de una nueva planta de bombeo y un bypass en la presa La Calera para dejar pasar solo la que llega de Chapala por el acueducto e impedir la entrada del agua que llega por el río Santiago.

De acuerdo con información de la Secretaría de Gestión Integral del Agua de Jalisco, la planta potabilizadora número un Miravalle originalmente tenía capacidad para generar nueve metros cúbicos por segundo, sin embargo, hasta agosto pasado solo generaba 2.2 metros cúbicos por segundo. La idea es que con su rehabilitación y con la entrada en funcionamiento de un modulo adicional genere 7.4 metros cúbicos por segundo dentro de tres años.

Además el gobierno estatal presentó al Congreso del Estado el Plan Hídrico que contempla la construcción de un nuevo acueducto sustituto de Chapala a Guadalajara (para el cual se requiere una inversión de 11,922 millones de pesos) y la ampliación y modernización de las plantas potabilizadoras número uno, tres y cinco para limpiar el agua que extrae del lago de Chapala y el río Verde.

El gobierno tambien ha planteado la acciones de saneamiento en el río Santiago, lo cual indica que se podría seguir tomando agua de ese fluente.

Diego Badillo

Periodista mexicano, originario de Amealco, Hidalgo. Editor del suplemento Los Políticos de El Economista. Estudié Sociología Política en la Universidad Autónoma Metropolitana. En tres ocasiones he ganado el Premio Nacional de Periodismo La Pluma de Plata que entrega el gobierno federal. También fui reconocido con el Premio Canadá a Voces que otorga la Comisión Canadiense de Turismo, así como otros que otorgan los gobiernos de Estados Unidos y Perú.

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