En los últimos 10 años, 15 estados registraron un nivel superior a la media nacional de eficiencia en la cosecha de maíz, la cual se ubicó en 2.73 toneladas por hectárea, de acuerdo con datos del Serviciode Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).

Del 2001 al 2011, Sinaloa mostró el mayor aprovechamiento. En ese periodo, el estado promedió 8.3 toneladas.

Así, se convirtió en la entidad líder en el acopio del grano a nivel nacional, al representar 19.6% de las 228 millones 425,262 toneladas de maíz que el país produjo.

Las entidades que le siguen en términos de aprovechamiento del suelo lo hacen con números significativamente menores. Baja California sur, con un promedio de 5.7; Sonora, con 5.4; Jalisco, con 4.9, y Chihuahua, con 4.2.

En caso opuesto, Yucatán, Quintana Roo, San Luis Potosí, Coahuila y Oaxaca se colocaron como los estados con menores tasas de aprovechamiento, con 0.7, 0.8, 0.9, 1.1 y 1.2 toneladas por hectárea, respectivamente.

Especialistas consultados por El Economista comentaron que las anteriores disparidades se deben al grado de tecnificación de los campos en cada entidad: el uso y aprovechamiento de recursos naturales, así como de las nuevas agrobiotecnologías, que maximizan los rendimientos sustentables de las plantas y suelos.

LOS BENEFICIOS

Karl Fick, director técnico de Agrinos, comenta que en un campo tecnificado, con sistemas de riego, selección de semillas, potenciadores de crecimiento y genética, el rendimiento por hectárea puede aumentar en 24 por ciento.

Arturo Aguirre Gómez, investigador y secretario técnico de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, asegura que la tecnificación del campo –especialmente, el maizero- puede brindar una mayor soberanía alimentaria al país y generar empleos.

erick.ramirez@eleconomista.mx