Ante la eliminación de una partida presupuestaria para el desarrollo de los Pueblos Mágicos del país, autoridades municipales de Parras de la Fuente, Coahuila, y la Iniciativa Privada (IP) local unieron esfuerzos para hacerle frente a la falta de recursos federales y fortalecer la industria turística de la región.

Asimismo, ambos sectores coincidieron en que deben reinventarse para poder potencializar más el territorio que se localiza en la parte central del sur del estado.

En el 2004 Parras de la Fuente logró dar un paso importante en materia turística al ser nombrado como el primer Pueblo Mágico de la región norte del país. De acuerdo con voces municipales, este nombramiento permitió que se dieran mejoras; por ejemplo, en agosto del 2018 se inició la conversión de la red de distribución eléctrica aérea a subterránea en el centro histórico, para lo cual se destinó un monto de 5.5 millones de pesos.

Este año, debido a la política de austeridad del gobierno federal, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, el Programa de Desarrollo Regional Turístico Sustentable y Pueblos Mágicos no recibió recursos (en el 2018 se le asignaron 586 millones de pesos), cuyo fin se utilizaba, principalmente, para la mejora de infraestructura.

Al respecto, Miguel Echavarría, director de la Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV) de Parras de la Fuente, en entrevista con El Economista, aseguró que no es la primera vez que la entidad debe adaptarse a cambios políticos y económicos.

“Antes Parras era una entidad que se dedicaba a las actividades manufactureras, por ejemplo, la industria de la mezclilla (armado de pantalones, chamarras, entre otros) era el soporte de la región; sin embargo, a inicios del año 2000 comenzaron problemas sindicales, para el 2009 llegó una crisis económica y cerraron las fábricas, fue entonces que dimos totalmente el paso al turismo, se convirtió en la actividad económica base de la entidad”, aseguró.

“Por dar este giro en actividades económicas se logró consolidar a Parras como el primer Pueblo Mágico del norte del país”, agregó.

Ante la eliminación de recursos para la mejora de infraestructura de los Pueblos Mágicos, así como del Consejo de Promoción Turística de México —organismo que ayudaba a tener presencia en el extranjero y en el resto del país—, detalló que se está realizando una alianza con la IP, donde se está rescatando un producto turístico que nació desde hace más de cinco años: la Ruta del Vino.

“Parras está acostumbrado a dar giros en sus actividades, pasamos de lo manufacturero al ámbito turístico, ahora buscamos una simbiosis entre los productores vitivinícolas y el turismo. Queremos que la Ruta del Vino sea la puerta para atraer mayores inversiones”, dijo.

El director de la OCV indicó que con esta apuesta se crearán más fuentes laborales, tanto para aquellos que están interesados en el sector turístico como para los viñedos.

“Con estos dos sectores unidos se atraerán capitales extranjeros y nacionales. Se mejorará más el Pueblo Mágico, incluso podría darse la construcción de más hoteles, empresas y viviendas”, expuso.

Líneas de acción

Adolfo Perales Huerta, director de Turismo en Parras de la Fuente, coincidió en que se busca detonar el turismo con la participación de la industria vitivinícola.

“Hay líneas de acción con las asociaciones de vinateros de Parras y de Coahuila, estamos desarrollando proyectos turísticos para atraer inversiones y visitantes”, dijo a El Economista.

Añadió que hace ocho meses llegó una nueva administración municipal, por ende, se está analizando el número de visitantes y derrama económica que se registraron en años anteriores. Está el promedio de 150,000 visitantes por año. “Para el 2019 queremos sobrepasar los 200,000”.

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