Cancún, Qroo. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales negó los permisos al Parque Solar Eguzkia Energía, que pretendía dotar de energía eléctrica al parque acuático El Rollo, en Tlalquiltenango, Morelos, mediante la instalación de 6,858 celdas solares dentro del mismo balneario.

La empresa promovente es Zigor, de origen vasco, con presencia en México desde 2004 y empresas filiales en Hong Kong, Miami, Colombia, Brasil, Chile y Argentina. Además de contar con agentes y distribuidores en todo el mundo, y oficinas en Portugal, Reino Unido, Sudáfrica y Australia.

El parque solar estaba pensado para generar 2 megawatts (MW) de energía, para cubrir parcialmente las necesidades de energía del parque acuático, aprovechando el hecho de que el municipio de Tlaquiltenango, Morelos, cuenta con una irradiación solar con un promedio anual mayor a 5.55 kWh/m2 /día (2025 kW/m2.anual), la cual es muy favorable para la generación de energía solar, además de que las áreas seleccionadas no tienen obstáculos que pudieran generar sombras.

Según la Manifestación de Impacto Ambiental, la posibilidad de que el parque acuático se sirviera de fuentes de energía limpia para sus necesidades eléctricas, sería un factor de difusión del proyecto en cuanto a los turistas que llegan al parque .

Los promoventes describen así las características del proyecto: el parque solar Eguzkia Energía consiste en la instalación de un sistema de paneles fotovoltaicos de 2 MW de capacidad y la realización de trabajos requeridos para el acondicionamiento del predio, así como la realización de obras de construcción para preparar las estructuras para colocación y soporte de los paneles y los trabajos eléctricos para la conexión del sistema a la red eléctrica de CFE.

La Semarnat determinó que se le negaban los permisos porque el proyecto contraviene los artículos 30 de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA), el cual se refiere a que la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que debe presentar todo proyecto deberá contener una descripción de posibles efectos que pudiera tener la obra en el ecosistema.

El resolutivo establece que el proyecto no presentó información que permitiera determinar los alcances en materia de impacto ambiental, además de que la MIA no describe correctamente la ubicación geográfica del proyecto.

La MIA fue ingresada desde marzo de este mismo año, sin embargo no fue sino hasta noviembre que se le entregó el resolutivo a la empresa, y publicado apenas hace una semana en la gaceta de Semarnat.

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mfh