Pedidos de hasta 200 muñecas otomíes son fabricadas en el taller que Genoveva Pérez Pascual, mujer indígena de San Ildefonso, comunidad de Amealco.

Con un equipo de 36 mujeres artesanas, cada una crea y da forma con sus manos los bordados y las indumentarias de este juguete queretano que tiene alta demanda en tiendas exclusivas de la zona de Polanco, en la capital del país.

Esta mujer inició sus ventas como muchas otras mujeres otomíes que llegan de diversas comunidades a vender en las calles capitalinas.

En su caso, Genoveva Pérez tuvo una visión más allá de sólo lograr que los turistas compren una muñeca a 20 pesos. Ahora las puede vender a más de 200 pesos.

Si una está dada de alta (en el SAT) puede vender en cualquier tienda, en todos los negocios que te pidan por volúmenes. Estas tiendas piden factura, si no no compran, entonces dije: ‘si quiero vender mucho, tengo que darme de alta’, además de tener etiquetas, bolsas, un producto de calidad y tener otro mercado , comentó la mujer emprendedora.

Pero no sólo fue haberse dado de alta, también tuvo que mejorar la calidad de sus muñecas artesanales, que de ser de acrilán y estambre ahora son de materiales de algodón.

Pérez Pascual comentó que las costuras están mejor hechas y en ellas no intervienen máquinas para su realización.

Con este negocio y el volumen de pedidos que reciben, permite que las mujeres indígenas puedan cobrar más de 1,000 pesos a la semana por su trabajo artesanal.