El desempeño fiscal sólido del municipio de Guadalajara, Jalisco, reflejado en la generación de ahorro interno congruente con la calificación actual, el nivel bajo de apalancamiento y sostenibilidad de la deuda dada la política conservadora de endeudamiento y el uso prudente de la obligación de corto plazo, fueron los factores para que Fitch Ratings ratificara la calificación de la calidad crediticia del ayuntamiento en “AA-(mex)”. La perspectiva crediticia se mantiene Estable.

Las limitantes principales de la calificación son las presiones crecientes en el gasto operacional por la provisión de servicios que impactan en los resultados financieros y niveles variables de ahorro interno, señala un reporte enviado a la Bolsa Mexicana de Valores.

La agencia considera que el nivel de deuda de largo plazo de Guadalajara es muy bajo y así se mantendría para el resto del año, por debajo de 0.30 veces respecto a los ingresos fiscales ordinarios.

La deuda a junio del 2018, correspondiente a dos créditos bancarios, presenta un saldo por 1,947 millones de pesos y vencimientos en el 2028 y el 2031. Además, el servicio de la deuda es manejable, ya que sólo consume 38% del ahorro interno anual.

La deuda de la entidad disminuirá gradualmente, teniendo en cuenta que no contrate deuda adicional.

La liquidez, añade la calificadora, mejoró notablemente respecto a ejercicios anteriores, producto del aumento en la recepción de ingresos destinados a inversión combinados con políticas de manejo de liquidez adecuadas.

Aunque el nivel de caja cubre 46% del pasivo circulante a junio del 2018, el dinamismo fuerte en ingresos y el cierre de obra pública reflejaría un indicador mayor para fines del año, explica Fitch.

El municipio se apoyó en el 2017 y en el 2018 en el uso de líneas de crédito de corto plazo por hasta 440 millones de pesos, que representaron 6% de los ingresos fiscales ordinarios; nivel adecuado para la calificación actual.

Positivo

El desempeño presupuestal fue positivo en el 2017, con un margen de ahorro interno de 9.8% y un déficit fiscal de 3.8% cubierto con recursos líquidos de caja; la expectativa de Fitch para el 2018 es un margen similar de 10% de los ingresos fiscales ordinarios.

El gasto corriente se mantiene en control y los recursos para obra pública provenientes de la Federación y del estado han sido cuantiosos (1, 000 millones recibidos a finales del 2016).

Los ingresos propios exhiben un crecimiento de 17% a junio del 2018 producto de políticas eficientes de cobro y una base amplia de contribuyentes.

“Las políticas de ingreso y gastos son claras. La administración implementó medidas que ayudaron a mantener un ritmo de crecimiento de ingresos propios de 18% en el 2017; mientras que el gasto fue fondeado con fuentes identificables de ingreso recurriendo a deuda de corto plazo en montos prudentes. En el 2016, la administración empezó a optimizar el manejo de sus cuentas de balance y logró concretar recursos estatales y federales elevados dedicados para inversión”, señala la calificadora.