Con el objeto de ayudar a las personas que viven excluidas del mercado formal de vivienda a tener un “lugar digno” para vivir, diversas organizaciones pusieron en marcha el programa Fortalecimiento de la Cadena de Valor en la Vivienda en el Estado de Chiapas, el cual busca tener un impacto en al menos 380 familias de Los Altos de esta entidad.

El programa es operado por la organización Hábitat para la Humanidad, por medio del Centro Terwilliger y la Fundación W.K. Kellogg y busca que con esquemas de ahorro se utilice la modalidad de autoproducción de vivienda, para mejorar las condiciones de los beneficiarios del programa.

“Creamos y diseñamos este programa con un par de alcances muy ambiciosos, el primero, facilitar a las familias más vulnerables el acceso a mejoramientos de vivienda a partir de la educación e inclusión financiera, apegado a sus capacidades y necesidades; y el segundo, sensibilizar a las personas sobre la importancia de contar con un hogar saludable y de invertir en su patrimonio; por supuesto, sin perder de vista el contexto real de cada familia y respetando en todo momento sus usos y costumbres”, explicó Fernando Mendoza, director general del Centro Terwilliger.

En México, según estadísticas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), aproximadamente 73.6 millones de personas se encuentran excluidos del mercado formal de vivienda, pues realizan actividades económicas no formales, lo que, según el centro Terwilliger, limita la comprobación de ingresos y el acceso a financiamiento por parte de la banca tradicional.

“En Chiapas, la proporción de la población que vive con menos de la mitad del ingreso medio es de 50%, en municipios como Chenalhó, Aldama y Chiapa de Corzo, donde las personas no cuentan con un hogar decoroso. Ante esta situación, la autoproducción de vivienda y los esquemas de ahorro se convierten en la única opción viable para que esta población pueda cubrir sus necesidades de vivienda”, se explicó en un comunicado.

El programa en cuestión tiene tres fases: subsidio y crédito; match savings (ahorro) y fondo revolvente.

 

“En cada fase, las familias cuentan con una meta para el mejoramiento de la vivienda y reciben un porcentaje de subsidio– el cual disminuye de una fase a otra -, siendo capaces incluso, dentro de la última fase del proyecto, de otorgarse créditos entre los mismos integrantes del grupo de ahorro, a tasas de interés, definidas por ellos mismos”.

Según Mendoza, en el 2018 se comenzó con la ejecución de este proyecto y hasta el momento se ha impactado en 184 viviendas que se encontraban en rezago. “Las mejoras de vivienda realizadas van desde techos de lámina, pisos firmes y fogones ecológicos. Asimismo, logramos la capacitación de mujeres y hombres en temas financieros y profesionalizamos a las familias en el oficio de la construcción; con miras en crear una economía circular dentro de los municipios atendidos”, comentó.

Con la incorporación de la Fundación León XIII al esquema, se apoya en la actualidad a 120 familias, mismas que se encuentran en la primera fase del programa (subsidio y crédito), donde se le otorga un préstamo de 25% del costo total de mejoramiento a tasa cero, y se acompaña de un subsidio de 75%, con el fin de realizar su primera acción de vivienda.

“Asimismo, 80 familias han avanzado a la segunda fase (match savings), en la cual, se fija la meta de ahorro que les permitirá ejecutar el segundo mejoramiento; por cada peso ahorrado en el transcurso de un año, Hábitat y FLXIII otorgarán dos pesos más, logrando así un mejoramiento que puede alcanzar un valor de 4,500 pesos”, se detalló.

kg