Si bien la tendencia de desaceleración de las transferencias federales a estados y municipios, derivada del recorte de previsiones de crecimiento de la economía mexicana para el 2019 y el 2020, generará un incremento en las presiones financieras de las entidades, esta situación puede convertirse en un incentivo que mejore las estrategias de recaudación.

El principal componente de los recursos federales que se destinan a los gobiernos locales —gasto federalizado— es el Ramo 28: participaciones, que en el 2018 concentró 44.0% del total. Este apartado, integrado por 13 fondos, compensa a los gobiernos locales, dependiendo de la Recaudación Federal Participable, que indirectamente se relaciona con los niveles poblacional y de actividad económica y petrolera.

Es decir, ante un menor ritmo de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), disminuyen las participaciones federales.

En este sentido, el PIB nacional registró un aumento anual de 2.0% en el 2018, el nivel más bajo en los últimos cinco años; desde el 2016 se percibe una tendencia de desaceleración, la cual podría extenderse en el 2019 y el 2020.

En los Criterios Generales de Política Económica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se estimó un rango de crecimiento de la economía mexicana de 1.5-2.5% en el 2019 y de 2.1-3.1% en el 2020, con tasas puntuales de 2.0 y 2.6%, respectivamente.

Sin embargo, en los Precriterios del 2020, se observa un recorte en estas previsiones: rangos de 1.1-2.1% (variación puntual de 1.6%) durante este año y de 1.4-2.4% (puntual de 1.9%) para el próximo ejercicio fiscal.

De acuerdo con Moody’s, una menor actividad económica en el 2020 se traducirá en un crecimiento menor de las transferencias federales a gobiernos locales y regionales, que generaría déficits financieros de 3-5% de los ingresos totales de estados y municipios, lo cual es negativo para efectos crediticios.

Además, se proyecta una caída en las participaciones de 4,400 millones de pesos en el 2019, debido a una mayor desaceleración de la actividad económica a la esperada, explicó la agencia, que también vaticina que las aportaciones, el segundo componente más importante del gasto federalizado, mostrarían un menor dinamismo.

Matthew Walter, analista de gobiernos subsoberanos de Moody’s, comentó que, ante el cambio en los Precriterios del 2020 del gobierno federal, donde se recortó su previsión de crecimiento económico, “esto implica una desaceleración en los diferentes tipos de transferencias, podremos ver un crecimiento menor en las participaciones del 2020”.

Según la Cuenta Pública 2017 de la Auditoría Superior de la Federación, de los ingresos totales de las entidades del país, 86.9% corresponde a recursos del gobierno federal.

“En la medida en que las participaciones empiezan a crecer a menor ritmo, aquellos estados que tienen mucha presión en el gasto pueden empezar a tener presiones financieras, frenar su liquidez”, puntualizó el especialista.

No obstante, reconoció que esta situación también puede ser un incentivo para recaudar más ingresos propios y compensar esa desaceleración.

Esta declaración va en línea con la coyuntura sobre impuestos locales. Primero, el pasado 8 de abril, Arturo Herrera Gutiérrez, subsecretario de Hacienda y Crédito Público, comentó que si se cobrara de manera adecuada el Predial (tasa impositiva municipal) y la Tenencia (estatal), los gobiernos subnacionales podrían obtener ingresos adicionales entre 100,000 y 120,000 millones de pesos anuales, lo que mejoraría su situación fiscal.

A la mañana siguiente, el presidente Andrés Manuel López Obrador descartó regresar el cobro a la Tenencia en todo el país e insistió en su compromiso de no aumentar o crear impuestos.

Mientras este fin de semana, el presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, exhortó a los estados a endurecer el cobro de la Tenencia vehicular para fortalecer las haciendas públicas.

Situación financiera

¿Cuál es el estado financiero actual de las entidades? El indicador de ingresos propios respecto a ingresos totales —cifras del 2017 de Moody’s— destaca que la Ciudad de México es el territorio que menos depende de la Federación, ya que 43% del total es ingreso propio; le siguieron Quintana Roo (21%), Chihuahua y Nuevo León (ambos con 16 por ciento). Guerrero se ubicó en el último lugar, con un coeficiente de apenas 4 por ciento.

“Ha sido difícil para los estados, de manera significativa, incrementar en periodos cortos sus ingresos propios, se necesitan esfuerzos muy graduales para hacer un cambio”, refirió Matthew Walter.

En la métrica de deuda total sobre ingresos totales, los estados con la mayor relación fueron Chihuahua (86%), Nuevo León (84%) y Quintana Roo (79%), mientras que Tlaxcala no registra endeudamientos.

Roxana Muñoz, analista de gobiernos subsoberanos de Moody’s, mencionó que si bien Chihuahua y Quintana Roo “tienen una proporción de ingresos propios respecto a ingresos totales de las más altas, aún continúa siendo baja (...) sigue siendo baja de recaudación propia, la flexibilidad financiera que tienen no es muy alta comparado con otros pares regionales”.

En la razón de efectivo/pasivos circulantes, los mayores niveles se dieron en Querétaro (18.5 veces), Guanajuato (4.4) y Aguascalientes (2.4).

“Los estados que nosotros observamos con posiciones de liquidez muy fuertes son excepciones, en general, los niveles de liquidez que nosotros observamos son limitados, y algunos tienen posiciones más débiles que el promedio”, detalló Matthew Walter.

“Las entidades que tienen déficits financieros pueden recurrir a deuda para cubrirlo, pero, ante una política de no endeudamiento, es común que utilicen su liquidez, ya sea con pasivo circulante o incluso efectivo, todo lo cual, implica que su métrica esté más limitada”, expuso.

Roxana Muñoz puntualizó que en el territorio queretano hubo un prepago de la deuda, utilizada para proyectos productivos, lo cual da a la entidad una posición libre de endeudamiento y por lo tanto, un indicador de liquidez fuerte. “Querétaro tiene un crecimiento exponencial, año con año está recibiendo mucha más gente, y efectivamente este estatus le impacta en las transferencias federales”.

Matthew Walter subrayó que para favorecer el desarrollo económico de los estados, en términos de las métricas financieras y operativas, debe existir una mejora en el uso de las transferencias federales y recursos públicos.

“Debe haber mejor planeación y control del gasto y deuda, para que se controlen los resultados financieros, las métricas de liquidez y endeudamiento. Los indicadores manejables favorecen el desempeño de la economía de las entidades federativas”, manifestó.

[email protected]