El 2017 fue una año de comportamiento negativo para la actividad industrial de las entidades federativas del país, debido a que registró una caída anual de 0.6%, aunque también representó el peor resultado desde el 2009, año de la crisis económica y financiera, cuando disminuyó 7.5 por ciento.

Esta dinámica se originó por los descensos en construcción (1.0%), minería (9.8%) y generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (0.2%); de hecho, el crecimiento de 2.9% de la manufacturera fue el mejor en los últimos tres años, es decir, sólo este sector tuvo una actuación positiva.

Por estado, de los ocho que más aportan al Producto Interno Bruto (PIB) secundario –53.9% del total—, el año pasado mostraron declives anuales en su actividad industrial Tabasco (13.4%), Campeche (9.5%), Veracruz (8.6%) y Ciudad de México (0.6%), que suman más de una cuarta parte del PIB sectorial. (Campeche ostenta la mayor participación).

Especialistas coincidieron en que las actividades industriales mostraron un rezago debido a los recortes presupuestales, perjudicando labores como la construcción, además de la crisis en la que se encuentra viviendo el sector petrolero por los bajos niveles del precio del crudo y la disminución en la producción de hidrocarburos.

De acuerdo con datos de Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 17 entidades descendieron en su industria, destacando las variaciones más pronunciadas en Quintana Roo, Oaxaca, Tabasco, Chiapas y Campeche.

El retroceso anual de 16.7% de Quintana Roo se explica por bajas en construcción (19.0%) y minería (76.9 por ciento).

“Los recortes al presupuesto inhibieron la construcción privada y en el caso de minería no es un sector desarrollado en esta entidad”, explicó José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic).

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), agregó que el territorio quintanarroense tuvo incrementos importantes en construcción, pero llegó un momento en el que se están madurando los proyectos, por lo que se ha visto una variación; sin embargo, es una disminución de una base que en años anteriores había tenido un crecimiento importante. En el estado, 75.6% de su PIB secundario pertenece a la construcción.

Oaxaca mostró en el 2017 un retroceso de 15.2% a tasa anual, en consecuencia de igual comportamiento construcción (21.2%) y manufactura (14.8%), sectores que contribuyen con 88.0% del PIB industrial; según Meléndez Aguilar la entidad se vio afectada por los terremotos de septiembre del año pasado y “los subsidios que en esta administración se enfocaron a la clase media, los cuales no ha sabido aprovechar”.

En Tabasco, la reducción de 13.4%, la tercera al hilo, se explica por la baja anual de 14.6% en minería petrolera durante el 2017, sector que ostenta 81.8% de su PIB de actividad secundaria. Las otras tasas negativas se dieron en construcción (18.8%) y en generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (6.9 por ciento).

“La entidad se vio afectada por la disminución de la industria petrolera en el 2017, lo que tuvo un efecto dominó en varias industrias; sin embargo, manufactura fue una de las salidas por las cuales pudieron tratar de tener una recuperación”, manifestó analista del CIEP.

Para Chiapas, su variación anual de -10.4% se revela por contracciones en minería (30.5%), construcción (8.1%) y manufactura (7.4%); ambos sectores representan 72.5% de su PIB industrial.

“El sector de energía es el corazón de Chiapas; las presas y las hidroeléctricas son el motor eléctrico del sureste y Bajío, por lo que se puede decir es la parte industrial que funciona en esta entidad. La manufactura en Chiapas y Oaxaca es de pequeñas empresas, que no recibieron los beneficios del Bajío y el norte del país de reactivación manufacturera, lo que impidió que los estados tuvieran un buen desempeño”, expuso de la Cruz Gallegos.

Mientras en Campeche se contrajeron todos sus sectores: construcción (11.9%), minería (9.3%), generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (6.1%) y manufactura (4.1%), dando como resultado un descenso anual de 9.5% en el total secundario. De su PIB industrial, 92.8% corresponde a minería petrolera.

La depresión económica en Campeche, señaló el director del Idic, se debe a la merma de la extracción de petróleo; “además el sector de construcción no cuenta con la inyección de recursos necesarios porque los pobladores se ven obligados a migrar ante la crisis económica que viven; la manufactura, por ejemplo, es un sector que nunca se desarrolló”.

Al otro extremo

En contraste, las entidades con los mayores incrementos anuales de su industria en el 2017 fueron: Baja California Sur (29.7%), Puebla (13.4%), Morelos (10.9%), San Luis Potosí (6.7%) y el Estado de México con (6.5 por ciento).

“Baja California Sur ha tenido un dinamismo importante en los últimos meses y en diversas actividades ha tratado de diversificar sus industrias, además de incorporar elementos como la agricultura y el impulso del comercio exterior”, acentuó Kristobal Meléndez.

Por su lado, añadió, Puebla ha intentado la misma lógica y utiliza acuerdos comerciales para impulsar la industria automotriz, y de no verse aún efectos negativos por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, seguirá con un comportamiento positivo, “ha aprovechado un tipo de cambio que beneficia a los exportadores, porque pagan sus insumos en pesos y venden sus productos en dólares”.

El Estado de México cuenta con un incremento poblacional considerable que ha capitalizado hacia una expansión industrial para tratar de aprovechar elementos del mercado, el cual necesita un modelo exportador rentable, además de ser un receptor de inversión, concuerdan especialistas.

Rubros

La manufactura fue el único sector que registró un crecimiento anual dentro de las actividades industriales, de 2.9% en el 2017, teniendo los mayores aumentos en Puebla (25.2%), San Luis Potosí (11.0%), Quintana Roo (10.7%), Yucatán y Baja California (ambos con 6.0 por ciento).

El conjunto de industrias manufactureras ascendió porque los modelos exportadores fueron rentables, impulsado por los tratados comerciales con Europa y Asia, aprovechando la depreciación del peso frente al dólar, afirmó el analista del CIEP.

Las bajas anuales más pronunciadas en construcción se observaron en Tlaxcala (24.1%), Oaxaca (21.2%) e Hidalgo (20.8%), mientras en minería, Quintana Roo (76.9%), Chiapas (30.5%) y Sinaloa (30.0 por ciento).

Meléndez Aguilar dijo que el descenso en construcción se originó por los recortes presupuestales durante el año pasado, particularmente en obra pública, y en cuanto a la minería, los bajos niveles en los precios de los commodities  mermaron el volumen de ventas.