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Un viaje por Italia a través de ocho copas de vino en Tannin ArtBar

Los suscriptores de Club El Economista disfrutaron de ocho etiquetas italianas, bocadillos y un recorrido sensorial por distintas regiones del país europeo, en una velada dedicada a descubrir la diversidad y riqueza de su cultura vinícola. 

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Experiencia Tannin Art Bart / Suscriptores Club El Economista. Foto: Rosario Servín/El Economista.

El vino tiene la capacidad de contar historias: las de una región, una variedad de uva y una tradición. Bajo esta premisa, Tannin ArtBar abrió sus puertas para continuar la celebración del 25 aniversario de Club El Economista en una experiencia enológica que los llevó a recorrer Italia a través de ocho vinos acompañados de una propuesta de bocadillos para complementar la degustación.

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Experiencia Tannin Art Bart / Suscriptores Club El Economista. Foto: Rosario Servín/El Economista.

La cata se convirtió en una oportunidad para descubrir que Italia es mucho más que una sola variedad de uva o solo un estilo de vino. A lo largo de la velada, las y los suscriptores exploraron etiquetas provenientes de distintas regiones, entre ellas Véneto, Toscana, Friuli, Sicilia y Apulia, además de otras zonas vinícolas italianas.

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Experiencia Tannin Art Bart / Importadora Allettante MX Roberto Meljem, Manuel Cárdenas y José Juan Andrade. Foto: Rosario Servín/El Economista.

Manuel Cárdenas, socio de Allettante, explicó que el objetivo principal de esta experiencia fue acercar a los invitados a la diversidad vitivinícola italiana y mostrar cómo las características de cada uva transforman por completo lo que se percibe en la copa.

"La intención era que los invitados pudieran conocer la diferencia entre una uva y otra y entender que Italia es más que solo un tipo de uva o una región. De una copa a otra cambia considerablemente la experiencia", compartió.

Así, cada degustación invitó a prestar atención a los aromas, sabores y sensaciones en boca, demostrando que el mundo del vino está lleno de matices y posibilidades.

Los bocadillos que acompañaron la selección sumaron un elemento gastronómico a la experiencia, permitiendo disfrutar de los vinos en un ambiente relajado y de convivencia.

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Experiencia Tannin Art Bart / Suscriptores Club El Economista. Foto: Rosario Servín/El Economista.

Para Cárdenas, uno de los grandes atractivos de Tannin ArtBar es su conocimiento especializado en vinos italianos. Destacó la labor de Diego Mutzenbecher, CEO del establecimiento, quien también cuenta con una amplia especialización en la vitivinicultura de Italia y selecciona personalmente las botellas que integran su propuesta.

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Experiencia Tannin Art Bart/ Diego Mutzenbecher CEO. Foto: Rosario Servín/El Economista.

Más allá de la degustación, la experiencia también representó una oportunidad de aprendizaje y descubrimiento para los asistentes. Gabriel Concha, suscriptor de Club El Economista, calificó la actividad como maravillosa, al considerar que este tipo de encuentros permite ampliar los conocimientos sobre la cultura del vino, desde sus texturas hasta su procedencia.

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Experiencia Tannin Art Bart/ Gabriel Concha Suscriptor. Foto: Rosario Servín/El Economista.

Para la suscriptora Isabel Sánchez la velada fue una combinación de aprendizaje, diversión y convivencia: "Fue una experiencia divertida y muy completa. No solo conocimos la propuesta gastronómica del restaurante, sino que aprendimos a diferenciar los vinos. Si me preguntan cómo me voy, diría que muy contenta y satisfecha de haber estado aquí".

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Experiencia Tannin Art Bart/ Isabel Sánchez Suscriptora. Foto: Rosario Servín/El Economista.

En tanto, la suscriptora Blanca Corzo destacó el valor de salir de la rutina y participar en actividades que permiten descubrir nuevos intereses. Aseguró que la experiencia le permitió ampliar sus horizontes y disfrutar de una tarde en la que se sintió consentida y acompañada por Club El Economista.

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Experiencia Tannin Art Bart/ Blanca Corzo Suscriptora. Foto: Rosario Servín/El Economista.

Hugo Oro coincidió en el entusiasmo y describió la cata como una experiencia increíble, especialmente por tratarse de su primer acercamiento a este formato, que no dudó en recomendar: "Una buena experiencia que nos brinda el club".

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Experiencia Tannin Art Bart/ Hugo Oro Suscriptor. Foto: Rosario Servín/El Economista.

Entre copas, aromas y conversaciones, la velada en Tannin ArtBar dejó una idea clara: acercarse al vino también significa descubrir culturas, territorios y tradiciones. Una experiencia que no solo invitó a degustar, sino también a aprender, compartir y disfrutar de nuevas formas de acercarse a la gastronomía y la cultura.

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Experiencia Tannin Art Bart / Suscriptores Club El Economista. Foto: Rosario Servín/El Economista.

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