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Modernizar el core bancario sin reemplazar el COBOL: la apuesta para acelerar la innovación financiera

La banca aún depende de tecnología de hace más de 50 años, una situación que eleva costos, limita la innovación y dificulta competir con los neobancos.

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Ximena Bravo

La banca tradicional enfrenta un dilema: mantener sistemas heredados que garantizan estabilidad o modernizar su infraestructura para competir con neobancos y aprovechar tecnologías como la inteligencia artificial.

Para José María Ruesta, CEO de Driver8 y especialista en arquitectura bancaria, el problema no está en COBOL, sino en el ecosistema tecnológico que lo rodea.

Aunque millones de transacciones bancarias se procesan diariamente sin que los usuarios lo perciban, gran parte de la infraestructura que las hace posibles sigue basada en tecnologías desarrolladas hace más de cinco décadas. Esa dependencia, asegura José María Ruesta, limita la capacidad de innovación de las instituciones financieras.

"Cuando nos referimos a core bancario estamos hablando de las aplicaciones producto que los bancos ofrecen a sus clientes: préstamos, cuentas, tarjetas y todos los servicios que rodean esos productos", explicó durante el podcast Oye Cracks.

El especialista señaló que la prioridad histórica de la banca ha sido garantizar estabilidad y disponibilidad. "Lo crítico de la banca es ser robusto, ser fiable. Si falla la tecnología, falla el sistema bancario general", afirmó.

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El verdadero desafío no es COBOL

Durante años, COBOL, un lenguaje de programación desarrollado en la década de 1960 y ampliamente utilizado en los sistemas bancarios, ha sido señalado como el principal obstáculo para la transformación digital de los bancos. Sin embargo, Ruesta considera que el diagnóstico es incorrecto.

"El problema no es el COBOL. El problema es el ecosistema de software y hardware que hay alrededor del COBOL", aseguró.

Explicó que las plataformas mainframe sobre las que operan estos sistemas implican elevados costos de licencias, ciclos de desarrollo lentos y una arquitectura cerrada que dificulta integrar tecnologías como la inteligencia artificial o servicios en la nube.

Según el directivo, un banco mediano o grande puede destinar "cientos de millones de dólares al año en hardware y software", mientras que una arquitectura abierta basada en tecnologías cloud reduce significativamente esos costos.

El peso que frena la innovación

Además del costo operativo, los sistemas heredados consumen gran parte del presupuesto tecnológico de las instituciones financieras.

"Esos sistemas legacy se te van a llevar el 80% del presupuesto. Son millones y millones de dólares que tienes que meter ahí todos los años", explicó.

Esta situación coloca a los bancos tradicionales en desventaja frente a los neobancos, que nacen sin infraestructura heredada y pueden destinar la mayor parte de sus recursos al desarrollo de nuevas funcionalidades digitales.

No obstante, Ruesta considera que la banca tradicional sí puede competir, siempre que exista una estrategia clara desde la alta dirección.

"La tecnología está. ¿Es posible hacerlo? Sí. ¿Es sencillo hacerlo? No. ¿Es costoso? Es costoso. Pero no hay ninguna excusa para no hacerlo", sostuvo.

Modernizar sin reemplazar todo

En lugar de sustituir completamente los sistemas existentes, Driver8 propone una migración gradual.

La estrategia consiste en reutilizar el código COBOL existente, ejecutándolo sobre arquitecturas modernas basadas en contenedores, permitiendo que conviva con aplicaciones desarrolladas en tecnologías actuales.

"No hay que tirar el COBOL, no hay que convertirlo a Java. Si funciona y funciona bien, se compila y se cambia de plataforma", explicó Ruesta.

Este enfoque permite trasladar funcionalidades de forma progresiva, reduciendo riesgos y evitando interrupciones en la operación bancaria.

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La transformación empieza desde la dirección

Para Ruesta, el mayor obstáculo ya no es tecnológico, sino estratégico. "El clic que no dan muchos bancos es decir: 'Hasta aquí hemos llegado. A partir de ahora nada nuevo se hace en el mainframe'. Todos los desarrollos los vamos a hacer fuera y hay que encontrar mecanismos robustos para que lo nuevo conviva con lo viejo", afirmó.

El especialista concluyó que la modernización bancaria no implica eliminar de inmediato los sistemas heredados, sino reducir gradualmente su dependencia mientras se construye una infraestructura preparada para responder a las nuevas exigencias digitales del sector financiero.

Ximena Bravo

Content Manager y líder del área de Branded Content en El Economista

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