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En fast track, EU y Canadá ultiman acuerdos sobre aranceles
Ottawa no solo evitaría la imposición de una nueva tasa de 50% a diversos productos, sino que lograría reducir las tarifas al acero y a los automóviles canadienses.

Dominic LeBlanc, ministro canadiense responsable del comercio entre Canadá y EU, llega este jueves a una reunión con el Representante Comercial de EU, Jamieson Greer, en la oficina de la USTR, en Washington.
Estados Unidos y Canadá anunciaron que ultiman acuerdos sobre aranceles por la vía rápida (fast track), en un contexto de deterioro de sus relaciones bilaterales y de la revisión conjunta del tratado que operan entre ambas naciones y México (T-MEC).
En el punto de presión más alto, el presidente Donald Trump amenazó con elevar aún más los aranceles a las importaciones canadienses a partir del 19 de agosto pasado, pero luego acordó un plazo de tres días más, considerando avances en las negociaciones.
De tener un resultado positivo, Canadá habrá cerrado su acuerdo con Estados Unidos en menor tiempo que México, ya que las negociaciones formales entre estos dos últimos países comenzaron el 27 de mayo, continuarán en septiembre en su cuarta ronda de negociaciones y tuvieron como preámbulo una serie de negociaciones sobre irritantes comerciales y diagnósticos desde 2025.
Hasta ahora, como parte del acuerdo arancelario por anunciar, ha trascendido que Estados Unidos reduciría de 25 a 15% los aranceles a los automóviles importados desde Canadá y de 50 a 25% los aranceles que aplica a determinadas importaciones canadienses de acero y aluminio.
De acuerdo con fuentes citadas por Bloomberg, la reducción no sería generalizada y algunos productos derivados que incorporan acero o aluminio podrían mantener distintas cuotas. Las partes también analizan exclusiones y cuotas que delimitarían la medida.
Los equipos negociadores de ambos países mantienen reuniones en Washington. Este miércoles, Trump declaró que “Hemos llegado a un acuerdo con Canadá... Llamaron ayer y nos comunicaron los puntos que necesitábamos... un acuerdo muy justo para ambas partes”.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, también adoptó un tono optimista al señalar que están avanzando. “Se han logrado avances sustanciales, aunque todavía queda trabajo importante por hacer”, dijo el pasado martes.
El 20 de julio de 2026, Trump, emitió tres proclamaciones presidenciales que imponen aranceles hasta de 50% a lácteos, bebidas espirituosas y una serie de productos de diversos sectores (como palos de hockey) por virtud del trato discriminatorio por parte de Canadá sobre lácteos, bebidas alcohólicas y autos estadounidenses.
Las medidas se sustentan en la Sección 338 de la Ley Comercial de 1930, que permite a Estados Unidos imponer aranceles para contrarrestar prácticas discriminatorias, como las atribuidas a Canadá en detrimento de productos estadounidenses.
Los aranceles aplicarán a bienes originarios del T-MEC, exceptuando la energía, la potasa, el pescado, los minerales críticos y los productos sujetos a los aranceles de la Sección 232.
Con la medida, Estados Unidos busca compensar el daño causado por Canadá a su comercio e industria, dada la disminución en las compras de autos, bebidas alcohólicas y la restricción del acceso al mercado canadiense de productos lácteos, entre otros. Ello deriva de las represalias que el gobierno canadiense impuso tras la aplicación de aranceles por la administración Trump desde inicios de 2025.
Tras el anuncio de las medidas de Estados Unidos, el primer ministro canadiense, Mark Carney comentó que Canadá ha hecho propuestas para resolver esta controversia y para modernizar el T-MEC, y que el país está listo para sostener discusiones con su contraparte estadounidense en la materia.
Medida sin precedentes
La consultora Ansley destacó que la autoridad otorgada por la Sección 338 no había sido utilizada antes por ningún presidente de Estados Unidos, y sienta un precedente para imponer aranceles en contra de otros socios.
“Las medidas impuestas por Estados Unidos contra Canadá añaden incertidumbre a la de por sí tensa relación entre ambos, además de que eleva el riesgo de la estabilidad del T-MEC, de cara a la tercera ronda de negociaciones bilaterales entre México y los Estados Unidos”, dijo Ansley el pasado 20 de julio.
Ansley agregó que el anuncio de estos aranceles se dio tan solo un día después de que los mandatarios de los tres países parte del T-MEC estuvieran presentes en la ceremonia de clausura de la Copa Mundial de Fútbol, enviando un mensaje mixto sobre el estatus de la relación diplomática y comercial entre las naciones.
Dos días después, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que esperaba concluir en este año arreglos provisionales con México y Canadá respecto a los irritantes comerciales, en tanto las Partes discuten los cambios más sensibles del T-MEC.
Estos cambios incluyen reglas de origen más estrictas en sectores como el automotriz para incentivar la producción regional y nacional, junto con la profundización de estándares laborales y medioambientales, proyectando posibles resultados de estos temas hacia el 2027.
Inicialmente, Canadá respondió a los aranceles estadounidenses basados en la IEEPA imponiendo aranceles de 25% a importaciones estadounidenses por valor de 30,000 millones de dólares canadienses (aproximadamente 21,800 millones de dólares estadounidenses).
Por otra parte, las provincias y territorios canadienses anunciaron medidas de represalia relacionadas con la venta de alcohol estadounidense y las compras gubernamentales.
En respuesta a los aranceles sectoriales de Estados Unidos, el gobierno canadiense impuso aranceles de 25% a importaciones estadounidenses por valor de 29,800 millones de dólares canadienses (unos 21,700 millones de dólares estadounidenses), así como a vehículos procedentes de Estados Unidos que no cumplían con las normas del T-MEC y al contenido no canadiense ni mexicano de los vehículos comercializados bajo dicho acuerdo.
Como reflejo de los avances, el primer ministro canadiense, Mark Carney, instó este jueves a los primeros ministros provinciales que reabastezcan las reservas de alcohol estadounidense y pongan fin a las políticas de contratación pública que excluyen a las empresas de Estados Unidos.

