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ASIET, GSMA y Canieti piden más competencia a CRT en la subasta 5G industrial

ASIET, GSMA y Canieti plantean revisar desde los límites de acumulación y los costos hasta las garantías y el mecanismo de puja de la licitación de la banda de 2.3 GHz, diseñada para llevar conectividad a procesos productivos.

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La CRT va al mercado con una subasta para la adjudicación de espectro para procesos productivos.Nayelly Tenorio

Nicolás Lucas-Bartolo

La primera licitación de espectro diseñada por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) para fortalecer procesos productivos recibió cuestionamientos de tres de las principales organizaciones empresariales de este sector, que advierten que algunas de las reglas podrían limitar la participación, incrementar los costos de entrada o incluso dejar frecuencias sin asignar.

La Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (ASIET), la GSMA y la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti), organizaciones que en conjunto representan alrededor de 1,000 empresas de telecomunicaciones, tecnología y actividades relacionadas en México y el resto del continente, presentaron observaciones a las consideradas prebases de la Licitación CRT-RRI-01.

El proceso pretende concesionar espectro de la banda de 2.3 GHz para el denominado Servicio de Provisión de Capacidad para Redes de Radiocomunicaciones Inteligentes, con el objetivo de habilitar conectividad para manufactura, logística, minería, agroindustria, automotriz y otros procesos productivos.

La GSMA reconoce el objetivo de impulsar la digitalización industrial, pero plantea que éste debe alcanzarse sin reducir innecesariamente la disponibilidad de espectro para las redes móviles públicas y manteniendo la posibilidad de que distintos modelos de provisión compitan entre sí.

La licitación contempla en su primera fase 60 regiones industriales, con hasta cuatro bloques de 10 MHz en cada una, para un máximo de 240 bloques. Una segunda fase permitirá asignaciones sobre polígonos específicos, incluidos los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar y áreas propuestas por los interesados, con superficies inferiores a 200 kilómetros cuadrados.

El tope de 20% divide el diseño de la subasta

Una de las principales objeciones de ASIET y GSMA está en los límites de acumulación de espectro establecidos por la CRT.

Las bases consideran la tenencia de frecuencias en las bandas PCS, AWS, 2.3 GHz, 2.5 GHz, 3.3 GHz y 3.5 GHz y establecen un límite de 20% que, conforme a los propios cálculos dela CRT, puede impedir la participación de algunos de los principales operadores móviles.

La ASIET señala de manera específica que Telcel concentra 33.51% y AT&T 26.21% del espectro considerado por la CRT, por lo que ambos quedarían de facto fuera de la licitación.

La asociación cuestiona además la metodología utilizada por el regulador para obtener esos porcentajes, pues sostiene que el cálculo no incorpora la tenencia espectral de Altán Redes. Así, esa omisión reduce el universo utilizado como referencia y eleva mecánicamente la participación atribuida a Telcel y AT&T.

La ASIET propone sustituir ese criterio nacional por una evaluación de la tenencia efectiva de espectro en cada región o polígono donde se soliciten las frecuencias.

El argumento es que un operador puede superar el límite nacional y, al mismo tiempo, disponer de poca o ninguna capacidad espectral en la zona industrial específica donde una empresa demande conectividad.

La GSMA plantea una preocupación similar. Este organismo reconoce la necesidad de evitar concentraciones contrarias al interés público, pero advierte que restricciones demasiado amplias pueden dejar fuera a compañías que ya cuentan con infraestructura, experiencia operativa, capacidad de inversión y relaciones comerciales con empresas.

El resultado, sostiene, podría ser contrario al buscado por la CRT: Menor competencia por prestar servicios industriales, pérdida de economías de escala y un mayor riesgo de que algunos bloques queden desiertos.

GSMA advierte contra una reserva de facto

La discusión trasciende la posibilidad de que Telcel y AT&T participen en la licitación.

Para la GSMA, la banda de 2.3 GHz forma parte del ecosistema internacional IMT y tiene valor para servicios móviles de banda ancha, 5G y aplicaciones avanzadas. Por ello propone evitar una separación rígida entre el espectro destinado a redes públicas y el utilizado para conectividad industrial.

Esta organización sostiene que las necesidades de una fábrica, mina, puerto o complejo logístico también pueden resolverse mediante redes dedicadas, redes híbridas, servicios administrados por operadores o network slicing, tecnología que permite reservar virtualmente capacidad de una red para aplicaciones determinadas.

La ASIET fue más lejos y consideró que el esquema mexicano resultaría atípico frente a otras experiencias latinoamericanas, debido a que el límite nacional de acumulación podría operar en la práctica como una reserva de espectro para redes industriales al excluir a operadores de mayor escala.

Como referencia, la ASIET citó a Brasil, donde la banda de 2.3 GHz fue asignada a operadores durante la subasta 5G de 2021 mediante compromisos de cobertura, mientras que las redes estrictamente privadas cuentan con un régimen de licenciamiento separado.

También destacó los modelos de Perú, Colombia y Costa Rica. En este último mercado, 90% del valor de adjudicación de una licitación realizada en 2025 se transformó en compromisos de construcción de radiobases y 10% en contraprestación económica.

Los operadores asumieron allí compromisos para desplegar 3,104 radiobases y conectar 134 distritos prioritarios.

Canieti pone la lupa a la subasta de CRT

Las observaciones de Canieti tienen otro énfasis. En lugar de concentrarse en el modelo de redes privadas, la cámara analiza las reglas mediante las cuales los participantes competirán por los bloques y encuentra elementos que, en su opinión, deben corregirse antes de iniciar el concurso.

Uno de ellos es la garantía de seriedad. Las bases establecen una carta de crédito stand-by no inferior a 50% de la oferta que presente un participante.

La Canieti advirtió entonces que, tratándose de una subasta de reloj en la que los precios pueden aumentar ronda tras ronda y donde no se permitirían nuevas cartas de crédito, los interesados podrían verse obligados a constituir garantías elevadas desde el inicio.

La cámara consideró que esa condición puede convertirse en una “barrera artificial a la participación”.

La Canieti también cuestionó una regla que impediría a los participantes solicitar en una nueva ronda más bloques de los demandados en la ronda previa. La organización propone eliminar esa restricción al considerar que podría propiciar una asignación ineficiente del espectro.

Para el incremento de precios, propone además una trayectoria descendente: Aumentos de 15%, 10%, 7.5% y finalmente 5% a partir de la ronda 11, en lugar de elevar la presión sobre los precios conforme avance el concurso.

La cámara solicitó igualmente aclarar si el mecanismo de sobre cerrado previsto en las bases funcionará a primer o segundo precio, definir mejor el procedimiento en caso de empate y establecer tiempos máximos para que la autoridad publique los resultados de cada ronda, medidas que considera necesarias para dar mayor certeza a los participantes.

El costo del espectro, todavía una incógnita

Otro punto de coincidencia entre ASIET y GSMA es la falta de información económica disponible durante la consulta.

La CRT no publicó los valores mínimos de referencia que deberán pagar los participantes, pues éstos todavía deberán ser determinados por la CRT después de recibir una opinión no vinculante de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

ASIET sostiene que desconocer esos montos y los criterios utilizados para calcularlos impide evaluar adecuadamente los incentivos de participación, el impacto competitivo y la viabilidad económica de los modelos regionales y por polígono.

La GSMA pide además transparentar cualquier derecho o carga recurrente asociada al espectro, pues considera que el costo total será determinante para saber si existe un modelo de negocio sostenible para estas redes.

La organización también solicita reglas más precisas para administrar interferencias entre regiones y polígonos colindantes, así como mecanismos explícitos de coordinación internacional para las zonas fronterizas con Estados Unidos, Guatemala y Belice.

La discusión que deberá resolver ahora la CRT es hasta dónde debe llegar la intervención regulatoria para abrir un nuevo mercado de conectividad industrial sin generar barreras adicionales.

La ASIET y la GSMA consideraron que la digitalización de las industrias puede desarrollarse aprovechando también las redes, infraestructura y espectro de los operadores existentes; Canieti, por su parte, centró sus propuestas en conseguir un mecanismo de asignación más flexible y predecible.

La GSMA sustenta su posición en un análisis de reservas de espectro aplicado a 51 países entre 2018 y 2022.

De acuerdo con la asociación, esas reservas no mostraron un incremento significativo en la adopción de redes privadas, pero sí pueden reducir hasta 25% las velocidades de descarga experimentadas por usuarios y empresas sobre las redes móviles públicas.

Periodista de negocios para El Economista, con especialidad en telecomunicaciones e infraestructura. Es licenciado en comunicación y periodismo por la UNAM, con estudios posteriores en el ITESM Campus Ciudad de México, el ITAM y la Universidad Panamericana. Fue colaborador en Grupo Radio Centro, Televisa, El Financiero y Alto Nivel. Ha sido moderador en los congresos internacionales de Futurecom y NexTV Latam; y también es citado en diversos análisis sobre telecomunicaciones y radiodifusión de la OCDE, la GSMA y la ASIET.

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