La Comisión Federal de Electricidad (CFE) enfrenta el mayor reto de su historia: competir como una empresa rentable en un nuevo mercado nacional, ya no como actor dominante, sino como un jugador más que incluso trabajará con sus rivales para generar valor, dijo a El Economista Jaime Hernández Martínez, director general de la estatal eléctrica.

Tras haber pasado de una tasa de 38 a 98.5% de electrificación nacional en 80 años, ahora viene el reto de volver a la empresa competitiva y generar valor al Estado mexicano en un entorno de creciente y vigorosa participación privada , dijo.

A inicios del 2017, concluyó la división legal y funcional en 12 subsidiarias y filiales cuyos consejos de administración cuentan con un consejero independiente, han sesionado hasta tres veces en menos de un año y participan en los distintos mercados existentes de potencia, largo y corto plazo además de que cuentan con contratos bilaterales con terceros desde su conformación.

Cada una de las empresas debe generar sus propios estados financieros, la empresa los consolida, pero ahora (en el 2017) en cada periodo se podrá ver qué resultados está dando cada empresa, es un elemento fundamental para mejorar el desempeño y los reportes serán públicos a partir del primer trimestre de este año , explicó Hernández Martínez.

Interés por asociaciones

El área con mayor interés que existe para las asociaciones con privados es la generación de energía y el reto en esta actividad dividida en seis subsidiarias con una capacidad instalada de máximo 13,000 megawatts cada una será modernizar la infraestructura de la empresa, para ofertar la energía que se necesita en el país, cuya demanda crece a una tasa de 3% anual.

En transmisión y distribución, la CFE podrá subcontratar obras, lo que queremos privilegiar es que cada vez que la CFE se asocie con un privado, lo haga a través de un proceso abierto, competitivo y transparente . CFE Transmisión es una sola empresa, mientras que Distribución se subdivide a su vez en 16 regiones que deberán operar de manera rentable respondiendo a las distintas necesidades locales del país.

Por lo pronto, en las próximas semanas se publicará la convocatoria revisada por la industria para la primera Asociación Público-Privada energética en la línea de corriente directa de 600 kilómetros de longitud desde Ixtepec, Oaxaca, hasta Yautepec, Morelos, con una inversión de 1,700 millones de dólares.

Va a ser el primer proyecto que es instruido por la Secretaría de Energía y esto es un cambio importante porque la CFE ya no es el planeador del crecimiento del sistema eléctrico , aseguró, será la primera vez que se utilice esta tecnología, es una buena opción para transmitir energía en largos trayectos, perder menos energía por razones técnicas y va a detonar además inversiones a lo largo de cinco entidades por las que cruza .

Negociaciones

Finalmente, las dos nuevas filiales de comercialización de combustibles, CFE Energía y CFE Internacional, tienen el reto de consolidarse en los próximos cuatro años para ofertar los mejores precios de insumos tanto para la empresa como para terceros. En las dos empresas de suministro, Básico y Calificado, la estrategia será usar la información que durante décadas ha recaudado la estatal para ofrecer mejores experiencias a sus 40 millones de clientes básicos de los cuales 5,000 son consumidores industriales intensivos.

Mediante la negociación con el sindicato y la migración a cuentas individuales de retiro, la estatal logró reducir en 320,000 millones de pesos o 50% su pasivo laboral en el 2015, con lo que recibió un monto de capitalización similar por parte del gobierno federal.

El pasivo laboral cerrará el año en cerca de 370,000 millones de pesos, lo que le da un oxígeno muy importante a la empresa para continuar esta cadena de transformaciones , aseguró.

Así, la estatal tuvo al cierre del 2016 la utilidad más alta en su historia: de 85,517 millones de pesos, luego de registrar pérdidas consecutivas en los últimos cinco ejercicios. Para el 2017, se le reconocerán 43,000 millones de pesos como una partida específica para subsidiar el consumo de los hogares, un cambio que también impulsará las finanzas de la empresa.

Hacienda pasará la CRE facultad de determinarlas

Tarifas serán más transparentes

Las tarifas eléctricas, que en los últimos meses alcanzaron aumentos interanuales de más de 26 y 36% en los sectores comercial e industrial en alta tensión, son un talón de Aquiles de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que está sujeta a las variaciones que determina la fórmula de la Secretaría de Hacienda por la volatilidad en los precios de los combustibles, que la estatal asume en espera de mayor transparencia en la definición de cobros y cambios en la base de insumos de la empresa.

La buena noticia para la CFE es que, en los próximos meses, cuando la Comisión Reguladora de Energía publique las tarifas reguladas de suministro que se sumarán a las existentes de transmisión y distribución, y el gobierno federal emita la política de subsidios a los consumidores básicos, el cobro será completamente transparente y se observará que la estatal sólo transfiere estas definiciones.

Por lo pronto, el director general de la CFE, Jaime Hernández Martínez, explicó a El Economista, que las tarifas para 99% de los consumidores del país se han mantenido sin aumentos desde hace 27 meses, lo que ya implica una reducción de 10% en términos reales para los hogares subsidiados.

Sin embargo, el resto de la composición de clientes, que pasó 16 meses sin aumentos, reciben desde junio del año pasado incrementos consecutivos, derivados de los costos de los combustibles.

Hay que recordar que cerca de 80% del costo de generar energía eléctrica está asociado con el costo del combustible que utilizas para generarla, de manera que si usamos más combustóleo y más diesel, los precios serían más caros que los que tenemos hoy; si emigramos al gas, que es 45% más barato que el combustóleo y el diesel, los precios se amortiguan de cierta manera , dijo.

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