Toluca, Edomex. Estados Unidos y México acordaron establecer un periodo de ajuste de tres años a las empresas automotrices para adaptarse a los cambios de las reglas de origen del nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Juan Carlos Baker, subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, informó que este plazo contará para pasar de 62.5 a 75% de contenido regional —un nivel que da derecho a no pagar aranceles—, lo mismo que para cumplir con el componente laboral en la regla de origen.

Las modificaciones se llevarán a cabo en cuatro etapas: a la entrada en vigor del acuerdo y en cada uno de los siguientes tres años.

México aceptó la propuesta de Estados Unidos de pedir que 40% del contenido de un automóvil o 45% de una camioneta pick up se fabrique utilizando mano de obra pagada de 16 dólares o más por hora para beneficiarse de las ventajas arancelarias del TLCAN, un umbral que México está bastante lejos de cumplir, con pagos por alrededor de 3 dólares la hora.

Adicionalmente, 70% del acero, el aluminio y el vidrio utilizados en los autos debe proceder de América del Norte.

“No hay duda de que, en el sector automotriz, hay libre comercio; si se cumple con la regla automotriz, las empresas pagarán arancel cero, sin restricciones cuantitativas”, comentó Baker, al participar en el XXV Congreso de Comercio Exterior Mexicano, celebrado en esta ciudad.

Otro de los acuerdos fue que los salarios de los trabajadores dedicados a la investigación y el desarrollo, el mercadeo y las ventas podrían representar hasta 15% del salario laboral requerido para vehículos de pasajeros y 20% para camiones ligeros.

Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, ha informado que se espera que la nueva versión del TLCAN entre en vigor en el 2020.

Antes de las negociaciones, Jaime Serra Puche, presidente de SAI Consultores, destacó que las armadoras automotrices hacen sus pedidos de autopartes con un periodo de anticipación de alrededor de cuatro años.

Ello implicaba, en ese entonces, que durante el periodo actual del gobierno del presidente Trump la proveeduría de partes automotrices no sería modificada en gran medida.

Pero según Guajardo, del total de las exportaciones mexicanas de automóviles dirigidas a Estados Unidos, 32% enfrentará restricciones al no poder cumplir con las reglas de origen más estrictas que contempla el TLCAN 2.0.

Adicionalmente, México consensuó con Estados Unidos un acuerdo paralelo como parte de la renegociación del TLCAN, en el que se pactó un cupo que limitaría las exportaciones mexicanas de autos con arancel cero al mercado estadounidense si el presidente Trump decide imponer medidas restrictivas unilaterales a nivel mundial.

Tal acuerdo permitiría a Estados Unidos establecer aranceles por “seguridad nacional” a las importaciones que estén por encima del límite de 2.4 millones de vehículos originarios de México al año.

Ese monto es 40% superior a los automóviles que México vendió a su vecino del norte. En el 2017, casi 1.8 millones de autos ligeros y vehículos utilitarios deportivos (SUV, por su sigla en inglés) fueron exportados a Estados Unidos desde México.

Baker dijo que este cupo, al que llamó un “seguro automotriz”, no tiene un periodo específico de vigencia, sino que durará, en su caso, mientras esté vigente el arancel global a los autos y autopartes, de conformidad con la Sección 232 de la Ley de Expansión del Comercio de Estados Unidos. Los impuestos a la importación se fijarían argumentando preocupaciones de seguridad nacional.

El acuerdo paralelo permitiría además a Estados Unidos fijar aranceles sobre las importaciones de autopartes mexicanas por un valor que supere los 90,000 millones de dólares anuales, por los mismos motivos de seguridad nacional, según las fuentes referidas por Reuters.

Baker dijo que si Estados Unidos impone aranceles globales a los autos y autopartes violaría sus compromisos comerciales internacionales.

Canciller canadiense ve progresos en la negociación del TLCAN

Estados Unidos y Canadá están logrando “progresos” en la recta final de la negociación para actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), afirmó este miércoles la ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland.

“Es absolutamente posible un acuerdo que sea bueno para Canadá, bueno para Estados Unidos y bueno para México”, comentó en Washington, DC, donde mantiene negociaciones con su contraparte, Robert Lighthizer.

Sin embargo, advirtió: “En las negociaciones comerciales nada está acordado hasta que todo esté acordado”.

Freeland volverá a reunirse este jueves con Lighthizer, en tanto que los técnicos de los dos países siguieron trabajando en la noche del miércoles y también lo harán el jueves.

“Todas las partes están comprometidas en hacer lo necesario para llegar a un buen acuerdo”, dijo a periodistas.

Canadá tiene como límite el 30 de septiembre para llegar a un acuerdo con Estados Unidos, y al mismo tiempo definir temas trilaterales pendientes en la renegociación del TLCAN.

Poco antes de las declaraciones de Freeland, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, dijo que se puede mejorar el TLCAN, pero el resultado dependerá de lo que se negocie. “No se firmará un acuerdo que sea malo para Canadá”, dijo en una radio de su país.

El miércoles, Trudeau afirmó que Canadá podría mostrar alguna flexibilidad en el sensible tema del sector lácteo —en el que Estados Unidos exige la apertura del mercado canadiense—, pero ninguna en lo concerniente al Capítulo 19 de solución de disputas y a la excepción cultural.

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