El traspaso de una docena de títulos de concesión de espectro, de redes de telecomunicaciones y de concesiones únicas en la banda de 2.5 GHz de Ultravisión a Radiomóvil Dipsa S.A. de C.V. no crea barreras de entrada para otros operadores en su intención de conseguir más espectro para sus propias operaciones y tampoco propicia daños a la competencia en el mercado móvil de telefonía e Internet, estableció el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

En su acuerdo P/IFT/210819/410, el regulador aclaró que previo a la cesión de frecuencias de Ultravisión a Radiomóvil Dipsa, razón social de Telcel, este operador acumulaba el 29.74% de todo el espectro disponible para servicios móviles de telecomunicación en México y se incrementó a 30.79% con las señales de 2.5 GHz de Ultravisión. Es decir, la aportación de Ultravisión a Telcel supuso una acumulación espectral de 1.05% adicional para esa compañía.

AT&T, entonces, se mantiene todavía como el operador con mayor tenencia espectral en el mercado móvil mexicano, con el 33.63% de todas las frecuencias a la fecha disponibles para servicios móviles, en tanto que Movistar se ubica en la tercera posición con el 17.36% del espectro considerado como IMT.

En lo que toca al tema de competencia económica, el regulador definió que la transferencia de señales en la banda de los 2.5 Gigahercios no implicó el traspaso de usuarios o de ingresos, dado que las frecuencias no estaban siendo explotadas por el ahora anterior concesionario:

“No se identifica que esta operación pudiera tener daños a la competencia. En la provisión de servicios de telecomunicaciones móviles, que incluye telefonía móvil, banda ancha móvil y mensajes cortos, la empresa que está transfiriendo no tiene usuarios y no tiene ingresos, dado que solamente está transfiriendo espectro en la banda de 2.5 GHz. Es decir, a pesar de que Telcel es el operador con la mayor participación de mercado en los mercados relevantes no se incrementa su posicionamiento, por lo que en esos mercados relevantes no se prevén efectos contrarios a la competencia”.

De acuerdo con el Instituto Federal de Telecomunicaciones, para que Ultravisión pudiera hacer una cesión de espectro de 2.5 GHz a un tercer operador, previamente estuvo en la obligación de acreditar una serie de requisitos regulatorios, entre ellos aquel de demostrar la prestación de un servicio inalámbrico con tecnología LTE a través de las frecuencias cedidas y todavía antes, solicitar esa habilitación de prestación y pagar la contraprestación económica establecida.

“(Esa) situación fue debidamente satisfecha por el concesionario y esto quedó constatado mediante un escrito presentado el 13 de abril del 2018, en el cual señaló que el 20 de marzo de ese mismo año inició la prestación efectiva del servicio de acceso inalámbrico con tecnología LTE en todas y cada una de las coberturas”, agregó el órgano regulador.

El 21 de agosto de 2019, Ultravisión S.A. de C.V. consiguió una autorización del IFT para hacer una cesión de diez títulos de concesión de espectro en la banda de los 2.5 gigahercios a favor de Radiomóvil Dipsa S.A. de C.V., más otros títulos referentes a establecimiento y explotación de redes sobre esa banda.

“La cesión de las diez concesiones responde a un reajuste de frecuencias. Ultranet (marca comercial de Ultravisión) sigue operando y aumentando su cobertura; ahora está en las ciudades de Puebla, Atlixco, Aguascalientes, Morelia, y Toluca”, confirmó Ultravisión a este medio hace unos días. 

Ultravisión cuenta con concesiones que amparan anchos de banda de 30 MHz y de 60 MHz regionales, según cada caso en particular, en los estados de Morelos, Aguascalientes, Puebla, Tlaxcala, Tamaulipas, Guerrero, Veracruz y Zacatecas, en frecuencias que van de los 2500 a 2530 y de los 2620 a 2650 MHz y en otros títulos con señales en los 2515 a 2530 y de los 2635 a 2650 Megahertz.