Múnich, Ale. Las innovaciones de la planta de BMW en Múnich, Alemania, estarán presentes en la fábrica de San Luis Potosí, México, cuya tecnología permitirá ser “altamente flexible” con las líneas de producción, para el ajuste acorde a los retos y nuevas reglas del comercio internacional, demanda de consumidores, así como incentivos gubernamentales para el uso de la electrificación de vehículos.

Julian Friedrich, director de Comunicación de la planta BMW en Múnich, explicó que el operar bajo los parámetros de industria 4.0 permite a BMW operar líneas de producción altamente flexibles, por ejemplo, “la visión de la planta Múnich es producir pronto autos eléctricos a batería, híbridos conectables y automóviles de combustión interna en la misma línea de producción, pudiendo de esta forma responder a las demandas cambiantes de los mercados internacionales de forma ágil”.

Durante un recorrido por la fábrica de la automotriz alemana que posee un territorio de apenas 50 hectáreas y crecimiento vertical de cinco pisos, en medio de la ciudad, el directivo destacó que BMW ha invertido en innovación casi 800 millones de dólares en el periodo del 2015 al 2018, para ser eficientes, sustentables y flexibles.

Pero, la planta de SLP, en fase de preproducción del vehículo BMW Serie 3, cuenta con versiones mucho más avanzadas de estas tecnologías y está preparada para ser un área de ensamble altamente flexible y eficiente.

“Esto se demostró antes del inicio de producción, con el cambio de 30 a 35 unidades por hora, que permitirá a la planta pasar de 150,000 a 175,000 autos por año. Que es la nueva capacidad instalada de producción”, destacó.

Hasta el momento, la matriz tiene programada la fabricación del Serie 3, pero con tecnologías que permitirán operar en varias líneas de producción, dependiendo de la demanda internacional.

Las tecnologías utilizadas en la planta Múnich ya se han implementado en SLP, en donde es posible identificar las características de cada vehículo mediante elementos de identificación por radiofrecuencia, que informa a los trabajadores sobre cuál es la versión de la unidad y qué tipo de equipamiento lleva.

También, la automatización de las tecnologías de industria 4.0, permite identificar la óptica del tipo de vehículo, en donde la carrocería se puede leer bajo un código estampado que la transporta en la línea de producción. La industria automotriz en México se enfrentará a retos de elevar el contenido regional de la manufactura, así como de esquemas de incentivos de electrificación en diferentes mercados, que podrían variar la producción.

Para BMW, las innovaciones van más allá del número de ensamble.

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