La industria textil-confección registra una caída de 80% en las ventas y las tiendas comerciales. Ya cancelaron todos los pedidos de ropa a este sector, por lo que se alista al cierre de fábricas o paros técnicos a partir de la siguiente semana como efecto negativo del Covid-19, informó la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canainvest).

Precisó que ante la cancelación de pedido y falta de liquidez, la industria de la confección reconocida por ser altamente generadora de empleos, sobre todo para el género femenino, bajará cortinas e implicará un fuerte impacto en el sector manufacturero.

“Las cadenas comerciales (retailers) han decidido cancelar pedidos de ropa, dando prioridad solamente a productos de farmacias, abarrotes y consumibles, así como la cancelación a la recepción de productos resurtibles y pedidos programados, impactando negativamente en el proceso productivo”, refirió la industria que aporta 2% al Producto Interno Bruto (PIB) manufacturero.

A través de un comunicado, los industriales del vestido demandaron al presidente Andrés Manuel López que implemente acciones para contener la crisis económica y sanitaria del coronavirus y que ha aislado a la población para solamente comprar artículos de primera necesidad.

“El avance de esta crisis en los últimos días nos lleva a estimar que para la siguiente semana la mayoría de las plantas cerrará o empezará a implementar paros técnicos en sus operaciones, debido a la falta de liquidez, si consideramos que enfrentamos al día de hoy una caída de ventas de entre 70 y 80%, en comparación con la semana anterior”, refirió.

El organismo privado expresó que la industria de la confección es la treceava rama manufacturera más importante; da empleo formal a 319,170 trabajadores, de los que 60% son mujeres, en casi 8,815 empresas. La cadena textil-vestido en su conjunto aporta 3.24% al PIB manufacturero.

A través la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), los industriales del vestido presentaron al presidente de México una serie de propuestas que están enfocadas a contener el impacto económico del Covid-19. Sin embargo, “por el momento no tenemos certidumbre al respecto”.

Los empresarios del ramo textil y del vestido advirtieron que “cuidar a la industria no significa subsidiarla ni tampoco abogar por un esquema proteccionista, porque en un marco de legalidad y estado de derecho la industria textil es absolutamente competitiva”.

Derivada de la emergencia sanitaria que experimenta nuestro país, “vemos ya una serie de consecuencias imprevistas e inevitables para la industria del vestido-confección, lo cual indudablemente afectará, al menos durante el resto del 2020, su equilibrio financiero, la continuidad de la producción y los niveles de empleo, también en las pequeñas y medianas empresas”.

La Canainvest detalló también que buscarán acercamientos con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicios y Departamentales, para que juntos soliciten apoyo del gobierno y se busquen mecanismos para beneficio de los retailers y de sus los proveedores, como lo es la Industria del vestido-confección, como se ha hecho en Estados Unidos, donde han buscado que los paquetes de estímulo económico aborden las preocupaciones de todos los diferentes tipos y tamaños de negocios, incluidos sus proveedores.

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