Ante representantes de 18 países y los organismos más importantes en materia energética a nivel mundial, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, defendió la meta de confiabilidad de las redes eléctricas por encima de la sustentabilidad en la generación, comprometiendo nuevamente a México a alcanzar el 35% de generación limpia para el 2024.

En el panel virtual “Recuperación equitativa e inclusiva” dentro del encuentro “Transición hacia la energía limpia” organizado desde París, Francia, la sede de la Agencia Internacional de Energía (EIA, por sus siglas en inglés), Nahle explicó que el gobierno mexicano ha establecido una política de confiabilidad para garantizar el suministro eléctrico universal bajo condiciones de seguridad, continuidad y calidad, incluyendo todas fuentes de generación en la matriz energética nacional.

Con esta inclusión, la eficiencia energética debe sustentarse en la introducción de energías renovables pero también en la seguridad de la red de transmisión y los sistemas eléctricos en el territorio donde suministran”, aseguró la funcionaria.

Cabe recordar que recientemente la Suprema Corte suspendió la Política de Confiabilidad de las redes que publicó el organismo comandado por Rocío Nahle, al admitir la controversia constitucional en que la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) denunció que la Secretaría de Energía (Sener) invadía el ámbito de sus atribuciones con este ordenamiento.

La representante mexicana en esta reunión de alto nivel recordó que el país tiene hoy una canasta de generación compuesta en 79% por fuentes de hidrocarburos y el restante 21% corresponde a energías limpias, con una participación de 17% de la energía eólica, 16 de la hidroeléctrica, 4% de energía fotovoltaica, 2% de energía nuclear, 1.5% de geotermia y 0.5% de biomasa.

Por tanto “México cumple con la política de transición al comprometerse a llegar a 35% de generación limpia en 2024 y avanzar hasta la meta de 50% al 2020”, declaró la funcionaria.

La reunión de la EIA buscó establecer las posturas y acciones de las distintas naciones y organismos en torno a la agenda de transición energética tras la crisis que ha modificado el comportamiento de los mercados por la pandemia de Covid-19.

Entre los organismos participantes: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el Fondo Monetario Internacional y el Organismo Internacional de Energía Atómica, la conclusión fue que la transición energética hacia una mayor inclusión de fuentes renovables requerirá de inversiones aún más grandes en energías de respaldo, que por su eficiencia y la agenda de estos organismos consideran que puede ser la tecnología nuclear.

En la reunión también participaron agrupaciones representantes de la industria completamente renovable, tales como el Consejo Global de Energía Eólica, el Renewable Energy Policy Network (Ren21), Green Cllimate Action Network y la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), para quienes la transición debe incluir inversiones de igual nivel en redes de transmisión y programas de generación distribuida en todo el mundo.

Finalmente, empresas tecnólogas e instaladoras de renovables con mayor volumen en el mundo, como Electricidad de Francia (EDF), la india NTPC, Canadian Solar, Hitachi, Nexans, Vestas e Iberdrola, solicitaron el modelo de contratos de largo plazo con los distribuidores de energía, que en general son los gobiernos de cada país.

Ignacio Galán, consejero delegado de Iberdrola, solicitó además incentivos para la generación de respaldo que permita anular en su totalidad las intermitencias de las fuentes renovables, para que éstas crezcan al ritmo que marquen los incrementos en la demanda y el crecimiento de los distintos territorios.

Los secretarios que participaron en la reunión fueron delegados de: Singapur, Tailandia, Corea, China, Suiza, Dinamarca, Grecia, República de Eslovaquia, Belgica, Reino Unido, Hungría, Nueva Zelanda, Polonia, Nueva Zelanda, Canadá, Colombia, México, Panamá y Marruecos.

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