El trabajo que realiza el equipo negociador encabezado por Ildefonso Guajardo en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) debe continuar, pugnó el sector empresarial.

Luis Foncerrada, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), comentó que el actual grupo de  cabilderos debe ser acompañado del equipo de transición del nuevo gobierno, en la búsqueda de las mejores condiciones en el acuerdo comercial, a fin de generar certidumbre a las empresas y no se retrasen las inversiones.

El entorno es complejo, sentenció, por ello el equipo negociador de México debe hacer el mayor esfuerzo por lograr las mejores condiciones en medio de este entorno.

En su análisis ejecutivo semanal, el directivo dijo que existe la posibilidad de que la resolución sobre las renegociaciones del TLCAN se concrete hasta el próximo año, como consecuencia del retraso generado primero por el periodo electoral en México y después por la cercanía de las elecciones intermedias en los Estados Unidos, lo cual puede abrir la posibilidad de un nuevo periodo de incertidumbre, con el riesgo de ocasionar que algunas empresas retrasen sus planes de inversión en el país.

“Existe la preocupación de que esto pueda cambiar en función de lo que suceda con la renegociación del TLCAN. Si bien hay confianza de que se logre una negociación favorable para los tres países participantes, no se tiene seguridad de los términos en que finalmente se pueda concretar”, alertó Foncerrada.

La semana pasada, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo comentó que afinaba detalles con su contraparte de Estados Unidos para que los trabajos de renegociación del TLCAN se reinicien antes de terminar julio, con la expectativa de que se pueda llegar a un acuerdo final en el tercer trimestre del año.

Sin embargo, la posición del gobierno estadounidense de lograr el máximo beneficio de manera unilateral podría alargar este lapso, que podría entrar en una nueva pausa ante la cercanía de las elecciones intermedias en los EU, y ya con un nuevo Congreso, llevar la renegociación hasta el próximo año, expresó el CEESP.

El organismo empresarial aglutinado en el CCE refirió que los productores estadounidenses comienzan a sentir los efectos de los aranceles aplicados a sus productos como respuesta a las políticas que inició el gobierno estadounidense como una manera de presión para lograr sus objetivos en los acuerdos comerciales.

No obstante, son varios países que respondieron en contra y esto hace posible que los productores estadounidenses que están resintiendo estas represalias, contribuyan en la búsqueda de eliminar todas estas barreras proteccionistas.

La preocupación sobre una guerra comercial no solo se acota a los países y los integrantes del TLCAN. A nivel mundial aumenta la tensión por los aranceles aplicados por el gobierno de los Estados Unidos a los productos de diversos países, lo que ha provocado represalias en la misma forma, que finalmente comienzan a generar trastornos en el comercio global que pueden convertirse en una limitante del crecimiento mundial.

Es evidente que conforme este problema se agudiza, se puede observar un retraso en el intercambio comercial, el aumento de precios de las materias primas y, posiblemente lo más preocupante, un retraso en los flujos de inversión.