Para el consumidor mexicano parecerán lejos de su alcance los 4,375 millones de dólares que A T&T desembolsó para comprar dos telefónicas en México: Iusacell, por 2,500 millones de dólares, y Nextel, por 1,875 millones. A la operadora estadounidense le quedan 1,364 millones de dólares del dinero que ganó en junio pasado por vender su paquete accionario en América Móvil, con los que podría comprar Axtel y Maxcom, si se encuentran en su estrategia de operación en México.

Pero estas cifras suponen cantidades menores, aunque no desestimables, para una compañía con 300 millones de clientes que reportó 132,400 millones de dólares en ingresos durante todo el 2014.

Lo invertido por AT&T en México es una cifra que parecería insignificante para los ojos del consumidor estadounidense, acostumbrado a leer números más elevados, pues en Estados Unidos, que con sus 162 multinacionales en activo, es donde se han generado las fusiones de mayor calado en el mundo y en todos los sectores.

AT&T anunció la compra de DirecTV en el 2014 por 67,083 millones de dólares, que le permitió llegar a la televisión de paga en casi todo el continente. Otras fusiones o adquisiciones también han sonado en el sector estadounidense de las telecomunicaciones. Comcast, por ejemplo, compró a Time Warner Cable por 45,200 millones de dólares en mayo del 2014.

Las acciones de AT&T y Comcast también empequeñecen frente a la que es considerada la fusión más grande de la historia. Independientemente de su desenlace, la unión de America Online (AOL) y Time Warner en una misma unidad, ocurrida en el año 2000, cuando la burbuja de Internet, dio origen a una entidad cuya valoración de transacción se ubicó en 1166,000 millones de dólares.

Esta fue una unión que iba de la producción de contenidos para cine y televisión a las revistas y la Internet. Un emporio con poder de facturación de 30,000 millones de dólares. Estas cantidades suponen también el Producto Interno Bruto de varias naciones o el equivalente de la deuda pública de otros tantos países.

El consumidor mexicano puede cuestionar la razón por la que dos empresas de telefonía móvil, con usuarios de alto consumo, espectro valioso, redes de fibra óptica recién desplegadas y, por si fuera poco, con la posibilidad técnica y legal de usar ese espectro para ofrecer telefonía fija, tuvieron un precio de salida bastante bajo.

Las razones son de todo tipo. La valuación de lo que pagó AT&T por Iusacell y Nextel está ajustada al tamaño de la economía, a la maduración del mercado, al alcance de las regulaciones y también al poder adquisitivo de los mexicanos, de acuerdo con analistas.

Es lo que se define como efecto del tamaño relativo. Se consideran los precios nominales y reales de cada operación. Por efecto de escala, prácticamente cualquier operación en Europa o Estados Unidos llegan a ser mucho más grandes que en México o que en otro país emergente , comentó Víctor Pavón-Villamayor, presidente ejecutivo en Oxford Competition Economics.

Tienen, dijo el experto, que considerarse esos factores de peso que al final son los que determinan el valor del mercado de cada empresa y por consiguiente su venta.

Hay que considerar cómo y cuándo ocurre este proceso. Si uno piensa un poco, Iusacell venía de un proceso en el que Televisa se dio cuenta de que el negocio móvil no le resultaba en sus estrategias, que tampoco Grupo Salinas pudo echarla hacia adelante y si entonces esos dos operadores de peso no pudieron hacerlo, su valor pudo haber sido cuestionado por los potenciales compradores , afirmó Víctor Pavón-Villamayor.

Ocurre también que independientemente de las regulaciones de corto alcance y que tuvieron que desenvolverse en un mercado concentrado, las empresas del sector tuvieron poca visión para expandirse en México y sucesivamente hacia el resto de América Latina, pese a ello, América Móvil, con operaciones en 26 países de la región y alrededor de 200 millones de clientes, es una excepción a la regla .

Estas empresas crecieron así y protagonizan esas fusiones de mucha cuantía, porque fincaron su crecimiento en países desarrollados; porque cuentan las diferencias entre países desarrollados y los emergentes. En la visión que tuvieron y gracias a las aguerridas políticas públicas de competencia, así como por la maduración de esos mercados. A parte, las empresas nacionales se sentaron en un sillón bastante cómodo y no arriesgaron, no fueron agresivas y lo suficientemente creativas, por ello las empresas globales imponen ahora las reglas del juego , dijo Gabriel Sosa Plata, analista del sector telecomunicaciones.

A AT&T todavía le quedan 1,364 millones de dólares para darle nueva cara a Iusacell-Nextel, o para seguir con sus compras en el sector donde ya es la segunda telefónica por ingresos y la tercera por usuarios.

Si lo decide y conforme a su valor actual, según la plataforma Economática, AT&T puede hacerse con Axtel, cuyo valor hoy es de 12,318 millones de pesos o a Maxcom, que hoy vale 2,495 millones de pesos.

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