El turismo remontó los desastres naturales del 2017 y cerró con un incremento en el PIB turístico de 3.4%, que aun cuando es una cifra menor a la de los dos años previos, logró mantenerse por encima del PIB nacional, que aumentó 2.3%, de acuerdo con el  Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El año pasado su componente de servicios turísticos creció 3.5% y el de bienes, 2.6 por ciento. En el primer caso se incluyen: alojamiento, transporte, agencias de viaje, operadores de tours y servicios de apoyo al turista que directamente proporcionan las empresas estatales como CAPUFE y ASA, mientras que en el segundo están: artesanías, ropa de playa, trajes de baño, maletas y tiendas de campaña.

La Secretaría de Turismo afirmó en su momento que el impacto sería de sólo una ocasión y que al cierre del 2017 volverían las cifras positivas (en relación con la variación anual del periodo octubre-diciembre, el incremento fue de 2%, que fue el menor de los cuatro trimestres del año).

Bajo consumo de foráneos

Durante el cuarto trimestre del 2017, con base en cifras desestacionalizadas, el consumo turístico receptivo registró su segunda caída consecutiva, de 1.4% (en el trimestre previo disminuyó 0.8%), y cerró el año con un incremento de 5%, mientras que en el 2016 el aumento fue de 24 por ciento.

Dicho consumo es el que realizan los visitantes no residentes, (extranjeros y nacionales) como resultado directo de sus viajes adentro de la economía, y estuvo en línea con el bajo gasto medio que reportó el Banco de México, que pasó de 503 a 487 dólares en el caso de los turistas internacionales, lo que implicó una baja de 3 por ciento.

El consumo turístico interno, que es efectuado por los visitantes locales, presentó un aumento de 2.8% (en el 2016, apenas se incrementó 0.7 por ciento).

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