Con metas y acciones que involucran a productores, tierra, comunidades y operaciones Corteva Agriscience, empresa agrícola de tamaño global enfocada al desarrollo de tecnologías y soluciones para la agricultura, celebra su segundo año de conformarse como una compañía independiente.

Con presencia en más de 140 países, tradicionalmente dedicados a la agricultura como Estados Unidos, Canadá, México, Europa; pero también con una fuerte presencia en mercados emergentes como África, Ucrania y otras fronteras agrícolas, Corteva tiene 150 centros de investigación y 140 plantas de producción y manufactura.

“Nos enfocamos como una empresa que trae la tecnología para un mundo que necesita más alimento y que necesita traerlo de manera sostenible, para eso necesitamos compromisos de sostenibilidad, pero también necesitamos de innovación y tecnología, ahí es donde Corteva puede contribuir a la sociedad”, dijo en entrevista con El Economista, Ana Claudia Cerasoli, presidenta de Corteva Agriscience de la región Mesoandina.

En México esta empresa tiene una antigüedad de 40 años y el país tiene una relevancia prioritaria dentro de sus operaciones en la región de Latinoamérica por su presencia en 10 de los mercados agroalimentarios más importantes de todo el mundo.

Por lo  que además de sus objetivos de sustentabilidad encaminados a la agenda 2030 para ser más responsables con el medio ambiente, también han retribuido con educación a las comunidades en donde tienen operaciones como Santa Rosa Tapachula, Bahía de Banderas, Nayarit donde la empresa tiene un importante centro de investigación de maíz, enfocado a la modificación de semillas que se exportan a Estados Unidos, Canadá y Europa, este es el banco de semillas más grande con la mayor variedad de germoplasma de maíz en el mundo.

Además entre las metas que se han propuesto para ser más verdes tienen contempladas mejoras en la salud del suelo, productividad agrícola, acciones climáticas, administración y reducción del uso del agua, biodiversidad, transparencia de la cadena de suministro, seguridad de los trabajadores del campo, entre otros.

Cerasoli enfatizó su participación en el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) en donde siguen la agenda ligada al tratado de libre comercio (T-MEC) asegurando a trabajadores del campo.

katia.nolasco@eleconomista.mx