La renuncia del secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Romero Deschamps, se explica porque el presidente Andrés Manuel López Obrador quiere cambiar los términos de los acuerdos que hay entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y esa organización sindical, señaló Joy Langston.

La investigadora de la división de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), dijo: “Si el presidente lo que quiere es salvar a Pemex, entonces no puede ser un sindicato tan sobrepagado, tan sobreprivilegiado como lo tiene ahora, por eso estoy hablando de negociaciones para cortar los privilegios con el sindicato”.

En su opinión, lo ocurrido con ese dirigente sindical es una señal bastante clara del presidente que ya se le acabó el tiempo a ese poderoso líder sindical.

Lo destacable de este episodio, dijo, es que Romero Deschamps logró colocar como su sucesor en la secretaría general a un hombre cercano a él (el diputado priista Manuel Limón Hernández), al parecer, como parte de una salida pactada.

La académica llamó la atención que el nuevo dirigente fue tesorero por muchos años del sindicato.

Sin embargo, dijo que más allá de ese relevo, lo importante es que el gobierno federal está invirtiendo muchísimo dinero y muchos recursos federales “para tratar de salvar” a Pemex.

Langston mencionó que hay que tomar en cuenta que Pemex no atraviesa por sus mejores momentos, pues ya pasaron los tiempos en que ganaba mucho dinero debido a los precios altos del barril de petróleo y la alta cantidad de extracción que registraba.

En esas condiciones, tal vez no sería un problema mayúsculo que el sindicato se quedara con una cantidad importante de recursos, pero ahora no es lo mismo, cuando el precio del petróleo y la cantidad de extracción han bajado considerablemente, recalcó.

La investigadora comentó que lo importante ahora es ver si además del cambio de secretario general, también se le van a bajar los privilegios al sindicato, porque esto no se trata sólo de correr a un viejo líder sindical, sino renegociar el Contrato Colectivo de Trabajo y sortear los privilegios sindicales que nada tienen que ver con la capacidad de la empresa.

“Ya veremos en pocos meses cuál fue el resultado. Si es una estrategia de mejorar la capacidad financiera de Pemex o simplemente de un golpe político contra un líder sindical muy importante”.

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