La historia del nuevo unicornio mexicano Kavak se ha vuelto popular en el ecosistema de emprendimiento. El venezolano Carlos García Ottati vivía en Colombia y quería mudarse a México pero antes tenía que vender su auto. El proceso de venta fue un desastre. Carlos perdió dinero en Colombia y cuando quiso comprar un auto en México lo estafaron. Fue así que decidió crear la empresa de compraventa por internet de autos seminuevos Kavak.

De acuerdo con Carlos García, director y fundador de Kavak, la compañía que ha alcanzado una valuación de más de 1,000 millones de dólares, por lo que ahora se le considera un unicornio, ha venido creciendo en un promedio de 25% mes a mes desde el 2016 y esto es lo que le ha valido para conquistar a los inversionistas que la han acompañado desde sus primeros levantamientos de capital hasta la más reciente inversión de SoftBank y Greenoaks Capital con la que entraron al llamado Club de las tres Comas (Three Comma Club).

El plan de García para Kavak es ambicioso, con el nuevo levantamiento y la valuación, la compañía planea construir tres grandes centros de reacondicionamiento para los automóviles como el que ya tiene en el Estado de México y en donde busca alcanzar a procesar hasta 400,000 vehículos al año. Además prevé abrir entre dos y tres centros de exhibición de sus autos al mes en los próximos 23 meses. Pero quizá su meta más ambiciosa sea la llegada de la compañía al mercado brasileño en el primer trimestre del 2021.

En entrevista con El Economista, García habla del camino que ha seguido la compañía para convertirse en el primer unicornio mexicano.

¿Cómo te sientes ahora que Kavak anunció que es el primer unicornio en México? 

Me siento feliz y orgulloso. Nosotros no acostumbramos a compartir las noticias; nuestras rondas de inversión en el pasado no las hemos compartido, pero esa decidimos compartirla porque nos parece un hito importante no sólo para nosotros sino para el ecosistema de América Latina y para el ecosistema de emprendedores en México. Creemos que vamos a ser el primero de muchos.

Dentro del orgullo, también sentimos una gran responsabilidad, porque todavía nos falta mucho trabajo. Tenemos muchos clientes todavía que satisfacer a los que todavía no hemos llegado y esto sólo reitera nuestro compromiso.

¿Cómo fue la valuación de la empresa para alcanzar los 1,150 millones?

─ Desde que nacimos a la fecha, hemos levantado 400 millones de dólares y en estas rondas han participado Mountain Nazca, Kaszek Ventures, QED investors, General Atlantic, entre otros y la última ronda, la que nos coloca en esta valuación, la hizo SoftBank con Greenoaks Capital y también se sumaron DST Global, Kaszek Ventures. Fue un momento importante para nosotros, porque no sólo se sumó gente nueva al equipo sino que todos nuestros inversionistas anteriores participaron en esta ronda.

Pese a la situación económica por la que atraviesa el país a causa de la emergencia sanitaria, a ustedes les ha ido muy bien, levantaron financiamiento, se internacionalizaron a Argentina, ¿cómo estaba el mercado de autos seminuevos antes de la pandemia y cómo está ahora?

─ Antes de la pandemia el mercado era enorme y seguía creciendo sobre todo porque antes en México sólo se financiaba 5% de la venta de autos seminuevos y nosotros hemos logrado financiar hasta 60% de las ventas. Otra cosa que pasó es que con la pandemia la confianza en el comercio electrónico ha crecido al menos 10 años y por otro lado, estamos viendo también que los consumidores están priorizando el transporte privado sobre el público; estamos viendo cómo los clientes que antes no tenían carro lo están comprando porque les ayuda a continuar con su vida con distanciamiento social.

Si a eso le sumas que los autos usados son autos que ya están más depreciados, por lo que la relación precio-valor que consiguen es mayor con estos autos, entonces tienes a muchas personas que están atravesando una crisis económica fuerte y que están cuidando su ingreso, entonces están priorizando comprar un auto que tenga la mejor relación precio-calidad del mercado.

Apenas llegaron a Argentina en alianza con Checkers y ahora van a Brasil, ¿cuál es la estrategia de este proceso de internacionalización?

─ Ahorita con los recursos tenemos tres prioridades: la primera es continuar nuestra expansión en México, en donde vamos a invertir en tres centros de inspección como el que tenemos en el Estado de México en los próximos 12 meses. A Brasil vamos a entrar con mucha fuerza; vamos a aprovechar todo lo que aprendimos en México en estos cuatro años y en un año vamos a invertir en infraestructura, en personal y en tecnología para salir con una propuesta mucho más robusta y mucho más grande que con la que salimos en México.

Cuéntame de la relación con SoftBank, ¿cómo les ha ayudado, en particular Marcelo Claure?

─ Todos nuestros socios nos soportan y nos aportan de manera increíble. SoftBank y en particular Marcelo es un visionario que quiere cambiar Latinoamérica y que entiende que en Latinoamérica está la próxima frontera de la innovación y de la disrupción, porque en los últimos 20 años ha habido muy poca inversión en la región y él decidió que eso tenía que cambiar y que él tenía que entrar a invertir en emprendimientos buenos y en mercados importantes y si a eso le sumas a todos nuestros socios, hace que todo sea posible.

¿Cómo definen ustedes el concepto unicornio?, porque sabemos que Softtek y KIO Network son empresas de tecnología consideradas como los primeros unicornios mexicanos. ¿Tú qué piensas?

─ Nosotros somos la primera startup que se convierte en un unicornio en México. Los unicornios se definen como estas empresas que en muy poco tiempo llegan a esta valuación. Nosotros lo hicimos en cuatro años; nadie en la historia de México lo ha hecho en ese tiempo. Tienes a otras empresas muy grandes que ya establecidas y que ya valen más de 1,000 millones de dólares, entre esas empresas no sólo están esas dos que mencionan sino que están Walmart o Coca-Cola.

Pero los unicornios en el ecosistema del emprendimiento son estas empresas que son financiadas con capital de riesgo (Venture Capital) y que después de entrar a un mercado, en muy poco tiempo logran un crecimiento extraordinario. La definición de unicornio es lo de menos, lo más importante es que el mensaje es que si trabajas duro, si eres ambicioso, si escuchas a tus clientes, en muy poco tiempo puedes lograr cosas grandiosas. Ese es el hito que nosotros estamos partiendo en México: nadie en cuatro años ha logrado lo que nosotros hemos logrado y eso es muy importante porque creemos que muchas personas van a seguir nuestros pasos.

 El 30 de septiembre publiqué un artículo que hacía referencia a algunas predicciones acerca de que el próximo unicornio mexicano sería una fintech, parece que ustedes lo contradijeron. ¿Cómo ves el ecosistema que integran estas empresas y en general, el ecosistema de tecnología en México?

─ No te equivocaste, porque efectivamente el primer unicornio mexicano es una fintech. Kavak no sólo es una empresa de compra y venta de autos, sino que también tenemos un componente gigantesco de financiamiento que representa nuestra fintech Kavak Capital. En ese sentido, diste en el clavo pero no es la empresa.

Yo conozco a muchos de los emprendedores que están trabajando ahora en el mercado. Los admiro y los respeto, todos han sido Adolfo (Adolfo Baz de Clip); David Arana de Konfío; Sebastián de Rappi, todos son emprendedores que están construyendo empresas increíbles y que me da mucho gusto ver su éxito y quiero que su éxito sea mucho más grande, porque de lo que se trata es de cambiar el ecosistema, de hacer que haya más personas apostando a construir un mejor futuro para los mexicanos.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

kg