La pandemia de Covid-19 no ha frenado la disputa por el mercado móvil mexicano, que desde este mes suma a la marca inXel como un nuevo competidor desde la trinchera de mercado de los operadores móviles virtuales.

La marca es el nuevo cliente de Altán Redes –operador de la Red Compartida–, que el año pasado también integró a su cartera de negocios a marcas como izzi (que lanzó izzi Móvil).

Con la meta de agenciarse 2% del mercado móvil mexicano en cinco años, inXel apuesta a un modelo adaptativo, enfocado principalmente a comunidades de clientes y pymes, comenta en entrevista Andrés Serra, director general de inXel.

Explica que inXel surge con cuatro verticales de negocio. La primera se despliega a través de su sitio web, en donde vende sus servicios buscando llegar a un mercado de personas de entre 18 y 45 años de edad. La segunda se conforma de alianzas estratégicas con asociados y distribuidores para desplegar una red de ventas y cambaceo de “gran capilaridad”.

La tercera se basa en la búsqueda de convenios con comunidades específicas, ya sea gremios, sindicatos o asociaciones, para desarrollar soluciones a la medida. En este pilar, ejemplificó, inXel tiene ya una alianza con el sindicato de personal académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la AAPAUNAM, para ofrecer sus servicios con condiciones preferenciales.

El último pilar sostiene una estrategia para atender al sector empresarial, principalmente la comunidad de mipymes, “a quienes se les puede demostrar que no por pagar menos obtendrán menos servicios, sino todo lo contrario”.

Para Andrés Serra, el factor diferenciador de los operadores móviles virtuales como inXel es la flexibilidad, que les permite concentrarse en comunidades y ofrecer soluciones adaptativas, lo que es más complicado para los grandes operadores, con estructuras menos ágiles por su tamaño.

“Los operadores tradicionales han hecho un esfuerzo gigantezco para la operación, pero en lo particular se han concentrado en contabilizar en números y no en personas. Se han ido más ido a la parte cuantitativa y han descuidado al cliente”, reflexiona.

Explica que plantear un proyecto para atender, por ejemplo a 300,000 personas en una comunidad, para cualquier operador móvil virtual puede ser vital para su negocio pero, a uno tradicional, “le cuesta hacer cambios para poder dar una solución que se adapte a las necesidades de esa comunidad y no al contrario”.

Al cierre de este mes, la Red Compartida operada por Altán ofrece una cobertura 4.5G LTE a más de 61.3% de la población, con la meta de llegar a 70% para enero del 2022 y a 92% en enero del 2024, con lo que llegaría a unos 100 millones de personas.

Lo anterior, sumado al hecho de que la Red Compartida tiene la posibilidad de evolucionar a 5G de forma nativa, fue clave para el hecho de que inXel optara por Altán como proveedor mayorista de sus servicios móviles.

En el segmento de pospago, la oferta de la empresa se conforma de cinco paquetes, en un rango de precios de 99 a 499 pesos al mes con planes de datos desde 5 GB a 100 GB y descuentos en las primeras tres mensualidades para quienes migren su línea telefónica. Además, existe la posibilidad de compartir datos en tres dispositivos a partir de la opción de 299 pesos por mes.

Al tercer trimestre del 2020, los operadores móviles virtuales contabilizaron un nivel histórico de 2.8 millones de líneas telefónicas (el doble que tres años atrás), equivalente a 2.3% del mercado, una mejora de más de un punto porcentual respecto de la cuota obtenida al tercer trimestre del 2017, de acuerdo con datos de The Competitive Intelligence Unit (The CIU).

octavio.amador@eleconomista.mx

kg