El ministro de Agricultura de Brasil, Blairo Maggi, dijo que 5,000 contenedores de carne brasileña están siendo enviados a los mercados, pero aclaró que la mayoría de ellos no provienen de los empacadores investigados.

Maggi dijo a periodistas en una conferencia telefónica que la investigación policial sobre las irregularidades en las inspecciones en la industria cárnica eran exageradas y que habían asustado a los consumidores.

El ministro sostuvo además que la calidad de la carne brasileña no estaba en discusión y que sólo eran investigados individuos que trabajan en la industria, no el sistema en sí.

Por su parte, el presidente de Brasil, Michel Temer, coincidió con la declaración hecha por el ministro Maggi, y calificó a la operación realizada por la Policía Federal contra contra los grandes frigoríficos de la industria de la carne y que provocó la suspensión de las importaciones de carne brasileña por varios países como un "espectáculo", en una entrevista dada al noticiario Globonews. "De repente, se hace un espectáculo con ese episodio y se crea un problema internacional", dijo, y añadió que a Brasil le tomó "más de 20 o 30 años" el ganar grandes mercados de consumo, tales como los de China y Rusia.