México cayó dos posiciones, de la 44 a la 46, en el Índice de Competitividad Global 2018 (ICG 4.0), difundido este martes por el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés).

Con ello, México se ubicó como la segunda economía latinoamericana más competitiva detrás de Chile. La competitividad mexicana está impulsada en gran medida por un entorno macroeconómico estable (posición 35, de 140 economías evaluadas) y un gran tamaño del mercado (lugar 11).

En su balance, el WEF destacó que hay otras razones para ser optimistas sobre la trayectoria de crecimiento de México: supera a otros países latinoamericanos en términos de dinamismo empresarial (sitio 41) debido, en parte, al entorno administrativo relativamente favorable para las empresas (33).

Por el contrario, las debilidades en el mercado laboral, donde ocupa el puesto 100, en particular su rigidez (91) y la dificultad para atraer y retener una fuerza laboral talentosa (107), pesan sobre el desempeño de México.

Al referirse a nuestro país, el WEF agregó que también obtiene calificaciones bajas en el pilar de Instituciones (105, lo que equivale a 20 puntos más bajo que el promedio de la OCDE), en parte impulsado por un deterioro de la situación de seguridad (127), que “se caracteriza por la violencia, una alta tasa de homicidios y baja confianza en los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley”.

Finalmente, expuso que “los recientes escándalos de corrupción” han contribuido a un desempeño muy débil en el sub-pilar de Transparencia (113).

El indicador evalúa los factores que determinan la productividad de un país, en el marco de la 4ª Revolución Industrial (con énfasis en temas de capital social, preparación para el futuro, negocios disruptivos, la apertura de comercio de servicios y la deuda, entre otros).

La Secretaría de Economía de México informó que el Índice de Competitividad Global 2018 no es comparable con los reportes publicados con la metodología anterior (del 2006 al 2017).

El nuevo Índice se compone de 98 variables y la calificación final se integra en 70% a partir de datos duros, los cuales anteriormente representaban apenas 30% de las variables analizadas.

Bajo la nueva metodología, México cambia de la cuarta a la segunda posición en América Latina, superando a Costa Rica y Panamá.

En las primeras 10 posiciones del ICG 4.0 se ubicaron en orden descendiente: Estados Unidos, Singapur, Alemania, Suiza, Japón, Países Bajos, Hong Kong SAR, el Reino Unido, Suecia y Dinamarca.

La región de Asia oriental y el Pacífico, hogar de las otras tres economías principales, alcanza la puntuación media más alta (72.6) entre todas las regiones, por delante de Europa y América del Norte (70.8).

En el otro extremo del espectro, 17 de las 34 economías de África subsahariana estudiadas se encuentran entre las 20 más bajas a nivel mundial, y la mediana de la región es de 45.2.

Asimismo, el WEF destaca que la competitividad de América Latina sigue siendo frágil y podría verse amenazada por una serie de factores, como el proteccionismo comercial y la incertidumbre política a raíz de las elecciones en las mayores economías de la región. La inseguridad y la debilidad de las instituciones representan dos de los principales desafíos para la mayoría de los países.

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