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Los scooters y el dilema sobre dónde estacionarlos
Transporte alternativo y limpio; sin embargo, cómo solucionar el riesgo que representa para las personas mayores

Foto: The Washington Post
Se apoyan contra la pared o los árboles; se dejan junto a ecobicis o de plano en las esquinas sobre las banquetas. Los scooters (patinetas eléctricas) se están convirtiendo en un riesgo para las personas mayores de edad y discapacitadas.
Para darle orden a este caos, una startup de California está lanzando en varias ciudades estadounidenses una posible solución.
Esa compañía, conocida como Swiftmile, ha encontrado estaciones de carga de batería para los e-scooter semiabandonadas, cuando deberían de ser utilizadas como estacionamientos para las patinetas eléctricas.
El fundador de la compañía, Colin Roche, de 47 años, dijo que las estaciones de carga que funcionan con energía solar pueden servir para acomodar cualquier tipo y/o marca de e-scooter; son ideales para limpiar las áreas congestionadas donde los peatones sufren y sortean este tipo de vehículos.
Aunque no reveló nombres de ciudades específicas, Roche dijo que su compañía ya está en conversaciones con tres alcaldías de ciudades importantes que tiene grandes flotas de scooters en sus calles.
“Ponemos orden al caos. Somos el pacificador entre las ciudades y los operadores de scooters”, expuso Roche.
A medida que aumenta la cantidad de pasajeros de scooters se espera que la lucha se intensifique. De un lado, dicen los expertos, están las ciudades cuyos gobernantes quieren reducir el tráfico y fomentar modos de transporte alternativos y respetuosos con el medio ambiente para combatir el cambio climático y promover la innovación. Algunos funcionarios locales también temen que tomar medidas enérgicas contra las compañías de scooters llevarían al transporte citadino al pasado, y lo peor, desalentarían a las empresas de tecnología a desarrollar negocios para el futuro.
Al otro lado del debate, hay críticos que señalan a las compañías de e-scooter como responsables de miles de lesiones a ciclistas y peatones por haber bloqueado banquetas.
Año letal
Pat Burt, un exalcalde de Palo Alto que actualmente asesora a Swiftmile, explicó que el futuro de los e-scooters podría depender en gran medida de lo que suceda en el 2019. Las ciudades han identificado los beneficios de los e-scooters, así como los inconvenientes, que podrían llegar a ser existenciales para las compañías.
“Si no se abordan temas como la seguridad y otros problemas, creo que las ciudades los restringirán aún más. Pero hay una buena posibilidad de que los scooters sean adoptados universalmente si estos problemas se resuelven. Pero las ciudades tienen que resolver estos problemas o este modelo de negocio no va a ser tan fuerte como pensábamos que es.
“Las ciudades ya están viendo reacciones violentas. Hay basura de scooters por todas partes”, indicó.
Roche sostiene que si las estaciones de recarga eléctrica fueran utilizadas como estacionamientos, las empresas de e-scooter ahorrarían dinero porque no tendrían que pagar a personas por llevar las patinetas eléctricas a sus casas por las noches para cargar las baterías. El proceso de recoger e-scooters en la calle, tirarlos a la parte trasera de un camión y transportarlos a algún lugar para cargarlos daña los dispositivos y los hace más peligrosos para los pasajeros, dijo.
Vida corta
El promedio de vida útil de un scooter es de 45 días, comentó Roche, aunque puede ser peor, algunos tienen una vida muy corta: 18 días, debido a que el clima es muy hostil.
Aunque las estimaciones varían, existen datos muy reveladores sobre la empresa de scooters Bird. La compañía sufragó costos entre 500 y 600 dólares por vehículo.
“Las compañías de scooters utilizan 50% de sus costos operativos en cargar las baterías”, dijo Roche. “Si ganan alrededor de 15 dólares en promedio por día en un scooter, están gastando alrededor de 7 u 8 dólares por día en que alguien lo recoja y cargue la batería.
“Una vez que un scooter se muere, no se gana dinero”, agregó.
Sin un sistema se estacionamientos de scooters, los médicos y funcionarios de ciudades creen que los peatones seguirán lesionándose.
El dr. Jim Sallis, profesor en el Departamento de Medicina Familiar y Salud Pública de la Universidad de California en San Diego, dijo que los peatones podrían no darse cuenta de que han estado perdiendo terreno frente a la tecnología durante los últimos 100 años. Las mermas comenzaron en la década de 1920, cuando la industria automotriz acuñó el término jaywalker para criminalizar el tráfico peatonal en las calles públicas, que hasta entonces había estado dominado por peatones.
“Las aceras ya no son un santuario para peatones donde no tienes que preocuparte por que te atropellen. Si las aceras no son un santuario para los peatones, ¿qué son?”, manifestó Sallis.
Para los peatones que se han lesionado con scooters mal estacionados, la recuperación puede ser lenta. Después de haber dejado a su anciana madre frente a una universidad de Santa Mónica, Paula Green contó que encontró a su mamá de 87 años tendida en la calle aturdida y sangrando, incapaz de pararse y moverse.
Dolly Green se tropezó con un scooter Lyft sobre la acera, sufrió cinco fracturas de pelvis, una herida profunda en el codo y una rodilla hinchada, relató su hija.
Meses después, Green se mudó con su hija, pero aún tiene que recuperar su movilidad para acudir a sus clases de pintura y de tenis. Enclaustrada en la casa de su hija con medicamentos para el dolor, la batalla de Green es tan emocional como física, expuso su hija Paula.
Una foto, tomada mientras su madre yacía indefensa sobre la calle, todavía es difícil de ver, dijo Paula Green, y señaló que su madre podría demandar a Lyft.
“Esto la ha destruido totalmente”, agregó Green, refiriéndose a su madre. “Está muy molesta. Rara vez sale de la casa y mira lo que sucedió cuando lo hizo”.