Además de efectuar la compra consolidada de medicamentos para el sector salud, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) también garantizará la distribución del producto a los hospitales, para lo cual hará una licitación paralela únicamente para contratar servicios logísticos, tras admitir que el Estado no cuenta con capacidad de entrega.

Para contratar este servicio se dividirá al país en cinco regiones y la contratación se hará considerando “la especialidad que debe tener el servicio de distribución de medicamentos por las condiciones de higiene, temperatura y medidas en general que se requieren”, de acuerdo con información de la Secretaría.

Para inhibir actos de corrupción y hacer un uso más eficiente del gasto, la dependencia que dirige Carlos Urzúa instrumenta un cambio radical en el esquema de compra pública de medicamentos. Como resultado, separará la compra de producto de la contratación de los servicios de entrega en hospitales.

Hasta el sexenio pasado, el gobierno negociaba el precio de los fármacos con los laboratorios, quienes incluían un margen para contratar a una empresa distribuidora especializada, quien cobraba una comisión por el servicio.

No obstante, en la práctica esto resultaba en una intermediación, pues el gobierno terminaba pagando el producto a las empresas distribuidoras, quienes antes habían pagado ya a los laboratorios.

De este modo, los laboratorios evitaban la pérdida de liquidez que implicaba esperar el pago de las dependencias de gobierno, cediendo el riesgo a las distribuidoras, que por ello recibían una ganancia adicional.

Al eliminar la intermediación de las distribuidoras, la SHCP asegura que se pueden generar ahorros de hasta 30% en la compra de fármacos. “Era necesario divorciar las compras de medicamentos de su proceso de distribución”, afirmaron fuentes de la SHCP.

A principios de abril, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador condenó el hecho de que tres empresas distribuidoras, a saber, Grupo Fármacos Especializados, Distribuidora Internacional de Medicamentos y Maypo, concentraron 62.4% del mercado de compras de medicamentos del 2012 al 2018, proporción que equivale a más de 34,000 millones de pesos.

A partir de ello, emprendió a través de la Oficialía Mayor de la SHCP un nuevo proceso de compra consolidada que además incluiría por primera vez las compras para abastecer a las entidades federativas, además del IMSS, ISSSTE, Pemex, Secretaría de Marina, Institutos Nacionales y Hospitales Generales adscritos a la Secretaría de Salud.

Actualmente está en proceso la licitación pública internacional por un monto de cerca de 17,000 millones de pesos para la compra de medicamentos genéricos (1,300 claves) y material de curación (2,500 claves) para los requerimientos del segundo semestre del 2019.

En el caso del IMSS, ISSSTE, Pemex, Secretaría de Marina, Institutos Nacionales y Hospitales Generales adscritos a la Secretaría de Salud, ya se tenía el abasto cubierto para este año con una compra consolidada realizada por la anterior administración, en noviembre pasado, pero la SHCP espera encontrar mejores condiciones de precio en esta licitación.

El 14 de junio del 2019, se dio inicio a la junta de aclaraciones de la licitación, donde se presentaron 311 proveedores y se atendieron 7,187 preguntas. La referencia del año anterior, informó la SHCP, es que en seis licitaciones públicas se presentaron 165 proveedores y 2,144 preguntas.

El fallo de la licitación estaba previsto para el pasado 20 de junio, pero fue pospuesto para el lunes 24 en virtud de la gran cantidad de inquietudes sobre el proceso, en las que el denominador común de la industria fue la preocupación sobre la distribución del producto.

Sobre el particular, Rafael Gual, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), dijo a El Economista el lunes pasado que su preocupación “no radica en quién será o no el distribuidor, sino en que todos los tratamientos lleguen en óptimas condiciones hasta las manos de las personas que los necesitan”.

Pero alertó sobre el problema de la distribución pues no estaba claro si los laboratorios tendrían que entregar directamente “en siete almacenes un volumen altísimo de piezas, lo que implica un problema”.

(Con información de Pilar Martínez)

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