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Minnesota en el centro de la polémica migratoria: asesinatos, detenciones y reacciones tras operativos de ICE
Redadas masivas del ICE en Mineápolis, dos civiles muertos en medio de protestas, la detención y posterior liberación de un niño de cinco años, colocan a Minnesota en el centro del choque entre la política migratoria federal y autoridades locales, en un clima de miedo, indignación y una fuerte disputa legal.

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Minnesota se convirtió en el nuevo epicentro de la tensión migratoria en Estados Unidos, donde redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), muertes durante protestas, decisiones judiciales encontradas y reacciones políticas han colocado a Mineápolis bajo un clima de miedo, indignación y fuerte disputa legal.
Mineápolis, en el foco
En el último mes, miles de agentes federales (muchos enmascarados, según testimonios y reportes) realizaron múltiples redadas en Mineápolis, la mayor ciudad de Minnesota. Los operativos, que han perturbado la vida cotidiana, desencadenaron protestas masivas pese al frío polar, con miles de personas en las calles exigiendo el fin del despliegue.
La tensión estalló tras la muerte de dos manifestantes: Renee Good, madre de tres hijos, baleada el 7 de enero dentro de su automóvil por un agente del ICE; y Alex Pretti, enfermero de 37 años, abatido por disparos de agentes federales el 25 de enero durante un altercado en una protesta contra las redadas.

Carteles de Renee Nicole Good y Alex Pretti, ambos ciudadanos estadounidenses asesinados a tiros por agentes del ICE.
Dos muertes, protocolos cuestionados y agentes suspendidos
Tras el caso de Pretti, el gobierno federal informó la suspensión de dos agentes involucrados en el tiroteo, como parte de un procedimiento “estándar”. Además, el Departamento de Justicia abrió una investigación de derechos civiles, mientras circulan videos, no verificados de inmediato en algunos casos, que alimentan el debate sobre el uso de fuerza y el cumplimiento de protocolos.
En esa disputa pública también pesó la narrativa inicial del gobierno: se dijo que Pretti habría representado una amenaza por portar un arma. Más tarde, se señaló que revisaban si el equipo federal siguió o no el procedimiento previsto.
Indignación por detención de Liam
En medio del clima de redadas, un caso detonó indignación global: el de Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años detenido el 20 de enero en las calles de Mineápolis junto con su padre. La imagen del menor, con un gorro azul con orejas de conejo y una mochila escolar, se viralizó por el gesto de miedo y vulnerabilidad que retrata.

Foto: AFP
El vicepresidente JD Vance afirmó que el niño fue detenido después de que su padre, presuntamente un inmigrante ilegal, intentara huir para evitar el arresto. Padre e hijo fueron enviados a un centro de detención para familias migrantes en Texas, a 1,800 kilómetros de distancia.
Un juez federal ordenó su liberación. En su resolución, atribuyó el caso a la implantación “mal concebida y mal ejecutada” de cuotas diarias de expulsiones, incluso si ello implica “traumatizar a los niños”, y aludió a la Declaración de Independencia de Estados Unidos, citando ideas de Thomas Jefferson sobre prevenir el autoritarismo. El legislador Joaquín Castro informó después que Liam “ya está en casa”, tras acompañarlos de regreso a Minnesota.
La batalla legal: Minnesota intenta frenar las redadas y pierde el primer round
El estado buscó obligar al ICE a suspender los operativos, alegando que la campaña federal violaba derechos estatales. La jueza Katherine Menendez rechazó la solicitud de medida cautelar al considerar que el “balance de perjuicios” no favorecía de forma decisiva concederla.
Matizó, sin embargo, que no era un pronunciamiento definitivo sobre la demanda general del estado y evitó entrar al fondo sobre si los operativos violentos infringían la ley.
El fallo llegó después de una protesta masiva, decenas de miles, contra la llamada operación “Metro Surge”, que también enfrenta oposición de la dirigencia demócrata local.
Mano dura reiterada
El presidente Trump dijo que quería “desescalar” la situación tras la segunda muerte, pero en paralelo atacó al alcalde de la ciudad y, en redes, volvió a endurecer el discurso ya que calificó a manifestantes como “agitadores” y dijo que las fuerzas federales estaban listas para apoyar a policías locales si era necesario.
La Casa Blanca también tuvo que matizar declaraciones del asesor Stephen Miller, quien llegó a reconocer que se evaluaba por qué un equipo federal “podría no haber seguido el protocolo”; más tarde se precisó que sus comentarios se referían a directrices generales y no necesariamente a un incidente específico.
Relevo en el mando: entra Tom Homan
El gobierno sustituyó al comandante de Aduanas y Protección Fronteriza Gregory Bovino por el hombre fuerte de la agenda migratoria: Tom Homan. El enviado presidencial prometió continuar la ofensiva, pero dijo que trabajaban en un plan para “reducir” el número de agentes y hacer operativos “más dirigidos”, con sanciones para quienes no se comporten de forma profesional conforme a protocolos de conducta.
En las calles, la promesa generó escepticismo. Un residente, Steven Gagner, lo resumió así: “ver para creer”, pues considera que el gobierno “miente” repetidamente y que, en su experiencia, las redadas se intensificaron en días recientes.
“No a las redadas como estilo militar”
El alcalde Jacob Frey acusó que la presencia federal representa una “invasión” y ha reiterado que el trabajo de la policía local es perseguir delitos, no aplicar leyes federales de inmigración. Aun con el fallo adverso de Menendez, Frey sostuvo que la decisión no borra lo vivido: miedo, perturbación y daños por una operación que “nunca debió haber tenido lugar” en la ciudad.
En ese ambiente, surgieron respuestas comunitarias: el dueño de un café, Dylan Alverson, decidió ofrecer comida gratuita a quien lo necesite, al afirmar que la situación “trastocó” la vida de los residentes.
Ciudades santuario en la mira
El contexto de fondo es el choque entre Washington y las llamadas ciudades santuario. Mineápolis es considerada una ciudad santuario: limita su cooperación con autoridades migratorias federales, sin impedir operaciones del ICE. Según el profesor David Schultz, de Universidad de Hamline, estas ciudades desalientan la cooperación activa en expulsiones y suelen facilitar trámites de identidad y acceso a programas.
Trump, en cambio, las ha descrito como “santuarios para delincuentes” y ha desplegado agentes en otras ciudades gobernadas por demócratas como Chicago o Los Ángeles, además de enviar fuerzas de la Guardia Nacional de Estados Unidos a lugares como Washington, D.C. y Portland para apoyar tareas con el argumento de seguridad.

Personas sostienen pancartas durante una vigilia en memoria de Alex Pretti.
Frente internacional: ONU, Ecuador y un consulado bajo presión
Desde el plano internacional, el secretario general de la ONU António Guterres pidió “moderación” para evitar que manifestantes pierdan la vida en protestas.
También se abrió un incidente diplomático: Ecuador denunció que un agente federal intentó entrar a su consulado en Mineápolis.
El ICE respondió que buscaban a Jorge Miguel Bravo Uriles, a quien describió como “extranjero ilegal criminal” con antecedentes, y aseguró que no ingresaron al consulado; acusó, además, que empleados consulares lo protegieron y que sigue prófugo.
El gobierno del presidente Daniel Noboa, aliado de Trump, emitió una nota de protesta para pedir que hechos así no se repitan.
Prensa y justicia: el caso Don Lemon y la reacción de CPJ
La controversia se extendió a la prensa. El Departamento de Seguridad Nacional anunció cargos contra Don Lemon por un incidente ocurrido en una iglesia de Saint Paul, donde ingresó junto con otros reporteros y activistas durante una transmisión en vivo; se le acusó de conspiración para privar de derechos e interferir con derechos relacionados con la Primera Enmienda. Lemon fue liberado tras una audiencia y dijo que no se detendrá, subrayando la importancia de un medio libre.
El Comité para la Protección de los Periodistas condenó el caso como un ataque “flagrante” contra la prensa, y el líder demócrata Hakeem Jeffries pidió su liberación inmediata.
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Refugiados bloqueados, acusaciones de “sabotaje judicial”
Otro frente judicial se abrió con refugiados que residen legalmente en Minnesota mientras esperan la “green card”. El juez John Tunheim bloqueó temporalmente su detención, afirmando que el gobierno puede revisar estatus migratorios, pero debe hacerlo sin arrestar ni detener a refugiados. La Casa Blanca respondió con dureza: Miller calificó la decisión como “sabotaje judicial de la democracia”.
A la par, una senadora republicana, Susan Collins, aseguró que el ICE suspendió actividades en su estado tras iniciar una operación allí.
Celebridades y cultura: música, protestas y llamados en redes
El conflicto se volvió parte de la conversación cultural. Bruce Springsteen cantó en Mineápolis una canción escrita tras las muertes, en un concierto benéfico de protesta organizado por Tom Morello, exintegrante de Rage Against the Machine.
También hubo pronunciamientos de figuras del entretenimiento: Pedro Pascal, Jamie Lee Curtis, Martha Stewart, Katy Perry, Kerry Washington y Billie Eilish llamaron a protestar, exigir transparencia o presionar por vías legislativas.

Bruce Springsteen, musico.
Miedo en casa: “prisionero en tu propia casa”
En Mineápolis, el efecto inmediato se mide en rutinas alteradas: personas que evitan salir, familias que se encierran por temor a ser arrestadas. Una mujer mexicana identificada como Ana, que dijo usar seudónimo, describió dos meses de encierro: “es inhumano vivir así, prisionero en tu propia casa”.

Foto: AFP
Entre operativos, funerales, tribunales y declaraciones cruzadas, Minnesota quedó instalado como laboratorio político y jurídico de la nueva etapa migratoria en Estados Unidos: una ofensiva que el gobierno promete sostener, mientras crecen las resistencias locales, los cuestionamientos judiciales y el costo social en las calles.
Con información de AFP





