En el inicio de la cuarentena para contener la propagación del Covid-19, la Inversión Fija Bruta no solo prolongó una ya duradera racha de descensos, sino que tuvo una contracción mensual histórica y se hundió a niveles de 1998, de acuerdo con datos publicados ayer 6 de julio, por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

De acuerdo con la información del instituto de estadística, el indicador en cifras desestacionalizadas cayó 28.9% en comparación con marzo, rebasando por mucho la contracción mensual de 18.5% observada en febrero de 1995 y que se mantenía, hasta la fecha, como la mayor baja en la historia reciente del país.

En la comparación interanual, la inversión fija de abril fue 37.1% inferior a la del mismo mes del año pasado, siendo esta la mayor reducción del indicador desde octubre de 1995, cuando descendió 37.3 por ciento.

En términos de niveles, la brusca retracción del índice que mide la variable lo llevó de un valor de 94 a 66.8 puntos, que es el menor desde enero de 1998, cuando se colocó en 66.3 puntos.

Durante el cuarto mes del año, la actividad productiva del país resintió las medidas de distanciamiento social impuestas para frenar la propagación del Covid-19. Entre ellas, el cierre de fábricas y locales de servicios considerados como no esenciales, como restaurantes, tiendas departamentales, hoteles, cines y teatros.

No obstante, antes de abril, la Inversión Fija Bruta acumulaba ya 14 meses en contracción, con lo cual el indicador tenía ya la segunda racha recesiva más larga desde que hay registros mensuales, solo detrás de la cadena de bajas observada entre diciembre del 2000 y marzo del 2002, cuando se hilaron 16 meses de reducciones interanuales.

“En el pasado reciente de nuestro país, el declive de la inversión ha sido el principal lastre para el crecimiento. En abril es evidente que adicional al clima de la incertidumbre política interna, los nuevos riesgos ocasionados por el Covid-19 han maximizado la magnitud de las pérdidas en ella”, opinó el Grupo Financiero Monex en un reporte.

Apenas en marzo se anunció la cancelación de la construcción de una planta cervecera de la firma Constellation Brands en Mexicali, Baja California, luego de que el gobierno federal negara los últimos permisos porque así se resolvió en una consulta ciudadana que contó con una participación mínima del padrón electoral de la ciudad.

La empresa había invertido ya 900 millones de dólares de 1,400 que involucraría el proyecto en su conjunto. Por otro lado, empresarios han manifestado su inquietud por el giro de la política gubernamental en materia eléctrica, a partir de la cual se pretende restringir el mercado de autoabastecimiento y limitar el despacho eléctrico de las energías renovables, por su carácter intermitente.

“Seguimos esperando que la inversión permanezca débil en los próximos meses, con la incertidumbre pesando fuertemente en el sentimiento. En el corto plazo, las señales siguen siendo mixtas acerca de una posible recuperación secuencial tan pronto como en mayo”, dijo el Grupo Financiero Banorte en otro análisis.

Sobre la incertidumbre para invertir, hace dos semanas, el embajador estadounidense Christopher Landau reconoció que México es un país soberano, de modo que cualquier país tiene el derecho de establecer o cambiar sus políticas domésticas, pero “hay que reconocer que esos cambios puedan tener efectos muy negativos en cuanto a la inversión doméstica y extranjera y el gobierno mexicano ha dicho que no estaban de acuerdo con políticas de  gobiernos anteriores, pero que se iba a respetar las promesas del pasado”.

Consideró que “no se puede decir a la vez: queremos atraer inversión y capital de otras partes del mundo y también decir: vamos a cambiar las reglas. Uno impacta al otro, uno no puede tener las dos políticas a la vez, o un país tiene una política de atraer inversión o un país tiene una política de espantar inversión”

Al interior del indicador general de Inversión Fija Bruta el mayor desplome se observó en el gasto en maquinaria y equipo de procedencia nacional, que se retrajo 45.7% de un mes a otro y 53.4% en su comparación interanual.

Le siguió el gasto en construcción de tipo residencial, con una baja de 38.7% con respecto a marzo y de 41.1% en relación con abril del 2019.

“Hacia adelante, es poco probable que se observe una recuperación inmediata de este indicador pues la disipación del incentivo de la depreciación del tipo de cambio, la reducción de la confianza empresarial durante mayo y la posible contracción del ahorro interno por la merma en el ingreso apuntan a que los flujos bajos de inversión serán una nueva condición estructural de la economía mexicana en los próximos meses”, refirió Monex en relación con el indicador general. (Con información de Lilia González)

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