Una mejor formación académica de los médicos y una mejor distribución del personal de salud en el país son asuntos que deben estar en el foco para otorgar una adecuada atención universal en la salud; también que haya una verdadera rectoría del Estado en temas de calidad.

Así lo expusieron representantes del sector público de salud al participar en el foro Fortaleciendo la salud pública y la atención médica con calidad en México, organizado por El Economista, donde se tocó como tema fundamental el trabajo que se debe hacer para mejorar la calidad en los sistemas de salud: ISSSTE, IMSS e Insabi.

Asimismo, expusieron que hace falta una rectoría del Estado, pues no se ha logrado unificar el sistema de salud. Hay que terminar con el sectarismo y fragmentación de las instituciones.

“Después de 15 años (desde el Seguro Popular), sabemos que la universalización al acceso sin calidad no es el futuro y que tenemos que concentrarnos en el acceso, pero a dar servicios con calidad”, dijo durante la inauguración de la segunda mesa “Cómo avanzar en eficiencia y calidad en atención médica y disponibilidad de insumos para la salud”, Mauricio Hernández, director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS.

A pesar de que se ha avanzado en la atención, dijo, “60% de las muertes está relacionada con la falta de calidad, contra 40% de las causas por acceso, esto quiere decir que en esta estrategia al dejar fuera la calidad no logramos el impacto que queríamos”.

De ahí que la calidad debe estar en el centro de la agenda de los países como México, aun cuando el decreto de creación del Insabi menciona la calidad de una manera tangencial, únicamente cuando habla de la acreditación”.

En ese sentido, las estrategias que se impulsen desde gobierno tienen que estar coordinadas en la búsqueda de una mejor calidad y de una mejor distribución del personal.

Al respecto, Sergio Baltazar Barragán, director Normativo de Supervisión y Calidad en el ISSSTE, expuso que esta institución atiende a 10% de la población mexicana, con una característica especial, porque se trata de población de mayor edad; incluso más que la que atiende el Insabi; además, tiene un gasto de 6,000 millones de pesos por año para atender entre enfermedades renales y diabetes.

“Es una cantidad impresionante, ahí tenemos un área de oportunidad; porque muchos pacientes buscan tratarse primero en el sector privado y luego llegan una vez que se trata de tratamientos largos y vale la pena preguntarse ¿cómo impactamos en los derechohabientes?, ¿estamos cubriendo sus expectativas o sólo estamos gastando?”.

Alejandro Svarch Pérez, representante del Insabi, dijo que en este sector hay dos problemáticas: falta de especialistas, lo cual explica las razones por mortalidad materna que hay en el sur del país, y el déficit de médicos, enfermeras y promotores de salud, aunado a ello hay un problema de distribución.

“Hay cinco veces más médicos en la Ciudad de México que en Chiapas, pero dentro de Chiapas también hay un problema intenso. en Tuxtla hay una densidad de médicos comparada con España, pero si nos vamos a Las Margaritas, éste se compara con Sri Lanka o Nigeria, o sea, es de 0.6 médicos por cada 1,000 habitantes”, indicó. Tras señalar que los programas que se han desarrollado no han sido eficientes por la corrupción, mencionó que existe el compromiso de mejorar la atención de primer nivel y ofrecer un mejor servicio.

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