Los 21 foniles (estructuras en forma de cono) que sostendrían el techo del edificio terminal del cancelado aeropuerto de Texcoco, que suman 8,082 toneladas de acero, fueron cortados para ser trasladados a la base militar de Santa Lucía y usarlos en la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, al igual que 31,800 toneladas de tubería y 10.9 millones de m3 de basalto, entre otros materiales.

Ayer, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) oficializó el acarreo de materiales que inició un par de días antes.

“El traslado se realiza con el objeto de beneficiar la economía del pueblo de México al generar ahorro reutilizando el material, reducir tiempos en la construcción de la obra y evitar la proliferación de minas clandestinas que dañen los ecosistemas locales”, informó en un comunicado la dependencia.

Entre los materiales que ya están debidamente ordenados en el polígono de Texcoco también figuran: 21.3 millones de m de tezontle, 313,663 m3 de grava, 100,040 m3 de arena, 665 piezas de drenaje y 8,120 toneladas de marcos de acero. De equipo, en la torre de control se lograron recuperar elevadores y de las subestaciones eléctricas, transformadores, cables de cobre y de potencia, equipos de protección y “equipos misceláneos con grúa viajera”.

Los traslados a la zona de construcción están a cargo de la Confederación de Sindicatos Unidos por la Transformación de México (dos terceras partes) y las organizaciones locales el resto. Una parte será llevada a un depósito en el exterior.

En reuniones previas, y con la finalidad evitar cobros sobrevaluados por el servicio, “se acordaron por parte de todos los participantes las tarifas a las que se sujetarán los acarreos, las cuales han sido verificadas por órganos de control internos y externos, y no pueden ser establecidas ni modificadas por terceros, siendo el libre mercado quien regule dichos precios de traslado”.

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