Un grupo de empresarios latinoamericanos habría manifestado su interés por adquirir la operación de Telefónica en la región, que incluye los negocios todavía pujantes de la compañía en Argentina, Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Uruguay, pero también otras operaciones con distintos aprietos financieros y de competencia como son los casos de México o Venezuela, de acuerdo con información del periódico español El Mundo.

La oferta por los activos latinoamericanos de Telefónica, que opera con la marca Movistar, suma 10,000 millones de euros por 51% del negocio de Telefónica Hispam y fue lanzada desde Colombia con el respaldo de importantes empresarios de la región, aseguró El Mundo. De momento sólo existen acercamientos entre los empresarios y Telefónica, que aún no ha estudiado a detalle la oferta.

Distintos reportes de analistas cifran entre 8,000 millones y 10,000 millones de dólares el valor posible de los activos de Telefónica en América Latina. Recientemente, informes de Goldman Sachs y Barclays indicaron que el negocio de México tendría un valor de 1,876 millones de dólares, en tanto que los inversores pagarían hasta 3,000 millones de dólares por el negocio colombiano; otros 5,000 millones de dólares por Chile y Argentina combinados, y hasta 460 millones de dólares por Uruguay y 900 millones de dólares más por Ecuador.

La empresa ya vendió en 1,650 millones de dólares las operaciones en Nicaragua, Costa Rica y Panamá, y difícilmente el empresario latinoamericano Carlos Slim podría comprar todo o parte de los negocios de Movistar en la región, al menos en Argentina, México, Colombia, Chile y Perú por posibles retos en competencia económica y otros obstáculos de política regulatoria, por lo que analistas estiman que, de darse el escenario, el eventual comprador de Telefónica aquí será un grupo asiático o una combinación de diversas firmas del sector a nivel regional.

De acuerdo con la información de El Mundo, a ese grupo de empresarios latinoamericanos a quienes no identifica le interesa hacerse con el 51% de la empresa y el 49% restante podría quedar en manos de otros inversionistas; incluso de la propia Telefónica como socio minoritario, con hasta un 25% de las acciones en su poder.

Telefónica anunció en noviembre de 2019 un desgajamiento de su negocio latinoamericano y la apuesta por los mercados de España, Brasil, Reino Unido y Alemania, a través de sus marcas comerciales Movistar, Vivo y O2.

En este hemisferio prefirió concentrarse en Brasil, su segundo mercado global por volumen de ingresos, con 7,536 millones de euros reportados para el periodo enero-septiembre de ese año, frente a los 7,665 millones de euros que levantó en el resto de la región en el mismo tiempo, pero con una tendencia a la baja. De ahí que Telefónica haya dejado abierta las opciones de una spin-off, una salida a bolsa, una asociación con terceros o una venta definitiva de la Movistar latinoamericana.

Movistar enfrenta en América Latina panoramas adversos en prácticamente todos los países donde oferta sus servicios de telecomunicaciones: crisis económica y social en Argentina y Ecuador; obstáculos por uso de espectro en Chile para reforzar sus redes de 4G y para pensar en 5G; problemas financieros en Venezuela, pues recaudó allí apenas 58 millones de euros en nueve meses; una política regulatoria que no le es favorable en México y en Perú es el agente considerado como incumbente del sector ante América Móvil y Viettel.

Sólo en Brasil ha hallado mejores oportunidades que en las naciones de habla castellana, pues ahí, de lejos, lidera el segmento móvil con 73.9 millones de accesos, 15 millones sobre los reportados por Claro de Carlos Slim, el siguiente competidor; y todavía, más de un tercio de esos clientes son de contrato con un consumo promedio de 6.5 euros por mes, casi cuatro veces más que sus registros de México.

El ARPU de 3.7 euros para los acumulados enero-septiembre de 2015 a 2019 en la América Latina de habla española levantados por Movistar, son prueba de que esta región poco ayuda a la holding a disminuir su deuda de 38,293 millones de euros a septiembre de 2019, incluso cuando la operadora ha venido incrementando su cobertura 4G hasta alcanzar una penetración de 42.2% a septiembre y que significa una mejoría en la calidad de sus servicios. En cambio, Brasil reporta 7.0 euros por ARPU y eso anima a Telefónica a continuar apostando por su marca Vivo.