Tras dos meses de haber frenado su producción para evitar contagios del Covid-19, General Motors de México retornó de manera paulatina a sus operaciones de manufactura de motores y transmisiones en los complejos de Ramos Arizpe, Coahuila y Silao, Guanajuato, y aún queda pendiente la reactivación de las plantas del Estado de México y San Luis Potosí.

La gigante de Detroit informó que las plantas de ensamble, ubicadas dentro de los complejos de Ramos Arizpe y Silao, tentativamente podrían iniciar operaciones a partir de este viernes, dependiendo del estatus de sus proveedores.

“Después de casi dos meses de suspensión de actividades, reabriremos nuestros complejos de manufactura aplicando los más estrictos protocolos de seguridad sanitaria y estamos listos para seguir adelante, trabajando por México”, Francisco Garza, presidente y director general de GM de México.

A través de un comunicado, la automotriz explicó que en línea con las disposiciones gubernamentales recientemente publicadas, donde se incluye la fabricación de equipo de transporte como actividad esencial y habiendo completado la Autoevaluación de Seguridad Sanitaria con resultado de cumplimiento aprobatorio por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) emitido el día de hoy.

General Motors informó que desarrolló un robusto protocolo de seguridad sanitaria para poder tener un regreso a operaciones seguro, siguiendo las acciones que la empresa está tomando a nivel global y en línea con las recomendaciones de organismos y autoridades como: la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Secretaria de Salud, el IMSS y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

“El bienestar y la seguridad de nuestros colaboradores han sido y serán nuestra máxima prioridad, por lo que estamos haciendo todo lo necesario para garantizarles un regreso a operaciones seguro y confiable”, comentó el director en México

 

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