Una alternativa de creación de combustible a partir de un proceso natural y limpio es la generación de biogás a través de la biodegradación de la materia orgánica. Sistema.bio es una empresa social mexicana que se fundó en el 2010 a partir de un proyecto que promueve programas y tecnologías de desarrollo sustentable en comunidades de escasos recursos. La empresa detectó que había una oportunidad de desarrollar un producto que pudiera atender a una población de millones de personas alrededor del mundo que tienen una actividad agropecuaria en comunidades rurales y que pueden aprovechar el estiércol de los animales para la generación de energía limpia. Con esa idea en mente, surgió el proyecto que tiene como visión un mundo sustentable, equitativo y libre de desechos. En entrevista, Camilo Pagés, cofundador y director de Operaciones de Sistema.bio, mencionó que los pilares del modelo de su negocio son la tecnología mexicana patentada y con innovación constante en desarrollo, la metodología de implementación —instalación, capacitación y servicio posventa— y el modelo financiero, pues les facilitan a sus clientes diversos instrumentos financieros para que puedan adquirir el producto.

¿Cómo funciona el modelo?

Sistema.bio es un paquete de biodigestor prefabricado y modular, que incluye conexiones y accesorios. El paquete tiene una instalación sencilla y fácil de usar. El biodigestor es un reactor anaeróbico en el que se deposita la materia orgánica, particularmente estiércol de ganado (cerdo, vaca, borrego y desperdicios orgánicos de rastros); adentro de este reactor se lleva a cabo un proceso biológico que es la descomposición de la materia orgánica y en este proceso biológico, fermentación o digestión anaeróbica, se producen dos cosas: por un lado, surge un biogás rico en metano, el cual es combustible que sale a través de una manguera y se va a la estufa, bóiler, generadores, motores, o pueden ser usos domésticos o actividades productivas en la granja. Por otro lado, el segundo producto que se genera es el abono orgánico o biofertilizante, remediador de suelos, además, le ayuda al productor a dejar de gastar en fertilizantes químicos que suelen ser más contaminantes. Con este método, se impacta directamente en cuatro Objetivos de Desarrollo Sostenible: 1. Fin de la pobreza, 2. Hambre cero, 3. Energía asequible y no contaminante y 4. Acción por el clima.

Actualmente, la empresa mexicana tiene presencia en México, Nicaragua, Colombia, Kenia e India. Desde la oficina de Colombia, atienden otros países de la región de Sudamérica; desde Nicaragua, a Centroamérica, y desde Kenia, a países del bloque comercial del este de África. Asimismo, han instalado 7,018 sistemas e impactado en 42,108 personas; también han tratado 9 millones 54,308 kilogramos de residuos; han salvado 1 millón 503,257, y mitigado 100,217 toneladas de CO2. Camilo Pagés indicó que tuvieron un levantamiento de capital por 12 millones de dólares que será empleado para aumentar la producción y exportación de sistemas de biodigestión, ya que tienen planes de impactar en 200,000 productores agropecuarios con tecnología de biodigestión en Latinoamérica, África del este y la India en los siguientes tres años, es decir, hacia el 2021.

Una de las estrategias de crecimiento de la empresa es formar alianzas con otras asociaciones que tengan acceso a la misma población. En este sentido, Camilo Pagés afirmó: “Estamos orgullosos de aliarnos con instituciones que comparten nuestro compromiso con la agricultura sustentable y el combate al cambio climático”. También ofrecen capacitación en distintas áreas, por ejemplo, en el conocimiento básico sobre la tecnología en mercados donde se desconoce más, como en Latinoamérica. Las capacitaciones tratan sobre el uso y aprovechamiento del abono biofertilizante. Pagés dijo que la investigación les ha permitido realizar mezclas para los distintos cultivos de las regiones, por ejemplo, tienen un centro de investigación en Yucatán que les ha permitido desarrollar estas fórmulas o mezclas del biofertilizante complementado con otros nutrientes que pueden ser utilizados en cítricos, granos y frutales.

Sobre los retos a los que se ha enfrentado Sistema.bio, Camilo Pagés mencionó: “El principal reto ha sido el desconocimiento de la tecnología, sobre todo en Latinoamérica. En México, el sector del campo está acostumbrado o tiene una cierta dependencia del gobierno. Entonces, eso te implica tener que trabajar con el gobierno y no es fácil. En cambio,en India o África, donde el mercado es más maduro, los retos han sido la escalabilidad y poder conformar un equipo que atienda la demanda tan fuerte que hay en esas regiones”. También expuso que tienen pensado “seguir desarrollando tecnologías o productos para el mayor aprovechamiento del biogás y también fomentar a través de otras vertientes el uso del biofertilizante en la producción de alimentos orgánicos, protección de los suelos y en la seguridad alimentaria, además del mercado de bonos de carbono”.