El Galaxy Note 7 estaba llamado a ser el gran competidor del iPhone 7, pero se ha convertido en la mayor pesadilla que ha vivido Samsung y uno de los mayores fiascos de la historia de la tecnología. Ayer, la compañía coreana decidió acabar con el Galaxy Note 7 y anunció la cancelación definitiva de la producción de su terminal. Horas antes, Samsung aconsejaba a los propietarios de un Galaxy Note 7 que dejaran de usar el móvil y solicitaran su reembolso.

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La cancelación de la producción del Galaxy Note 7 era inevitable tras la incapacidad de Samsung de solventar el problema de los incendios en los terminales. Tras lanzar un plan de reemplazo para 2.5 millones de dispositivos, confiaba en poder retomar las ventas en España estaba previsto lanzar el terminal el 28 de octubre cuando solucionara el fallo técnico.

Sin embargo, en los últimos días se han registrado nuevos incidentes en teléfonos ya reparados. Lo que inicialmente parecía un problema de baterías Samsung culpó a su proveedor esconde en realidad un error de diseño del teléfono difícil de solucionar, dicen los expertos. Un problema que podría estar derivado de las prisas que tenía Samsung por adelantarse al lanzamiento del iPhone 7 de Apple con un teléfono que pudiera competir de tú a tú con el icono del fabricante de la manzana.

Impacto económico

El fin del Galaxy Note 7 puede ser uno de los fiascos más caros de la historia tecnológica. Además de un daño reputacional difícil de calcular, los analistas consultados por Reuters estiman que la compañía dejará de vender del orden de 19 millones de terminales Note 7, lo que significa que verá mermados sus ingresos potenciales en unos 17,000 millones de dólares.

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No es el único impacto económico. La división de telefonía de Samsung es cliente de otras unidades de negocio del grupo coreano, como por ejemplo la encargada de la fabricación de chips, que consecuentemente se verán afectadas por el fin del Note 7.

Ventaja para sus competidores

Samsung se enfrenta al tercer trimestre del año, tradicionalmente el más fuerte en ventas, sin un producto novedoso para competir con el iPhone 7, puesto que el Galaxy S7, su otro buque insignia, se lanzó la pasada primavera. Macquarie estima que el fin del Note 7 podría traducirse en unas pérdidas potenciales de 2,800 millones de dólares en el último trimestre. Apple, Huawei (tercer fabricante del ránking mundial) y Google, que acaba de lanzar los móviles Pixel, serán los competidores más beneficiados por el tropezón de Samsung.

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El fiasco del Note 7 puede ser la sentencia de muerte de la familia Note. Además, puede contagiar a la totalidad de la marca Galaxy, precisamente la enseña que ha hecho a Samsung líder en telefonía móvil, o incluso a otros productos del grupo. La coreana acertó al conseguir que el consumidor identificara la marca Galaxy S (lanzada en 2010) con un producto innovador y de calidad capaz de plantar cara el iPhone. Luego, supo trasladar esa imagen de marca al resto de sus gamas, una imagen que ahora puede estar tocada.

En bolsa

El temor de los inversores ante el impacto del problema del Galaxy Note 7 en la marcha de Samsung se refleja en Bolsa. Tras el anuncio de la muerte del Galaxy Note 7, la acción de Samsung se dejó ayer un 8%, la mayor caída que ha experimentado la compañía desde 2016, evaporándose 18,000 millones de dólares de capitalización.

erp