El fundador de la cadena sueca de muebles y objetos para el hogar Ikea, Ingvar Kamprad, quien falleció el 27 de enero pasado a los 91 años de edad, decidió destinar la mitad de su fortuna personal al impulso de la actividad económica en las zonas rurales del norte de Suecia.

En el testamento, que fue difundido hoy, se establece que la mitad de la herencia, es decir, la parte que no irá a sus tres hijos y su hijastra será canalizada a través de la fundación de la familia, creada en 2011, la cual busca estimular la investigación y la educación, sobre todo, en su región natal de Småland.

Con la determinación de Kamprad, la actividad de la fundación se ampliará a la región norteña de Norrland, con el objetivo de revitalizar las zonas más rurales de Suecia y evitar que se vayan despoblando, según información de la Fundación Ikea.

"Siempre estuvo interesado en Norrland y visitaba con frecuencia la región. Quería hacer posible que la gente joven viviese allí y no tuviese que emigrar", comentó el director de la fundación, Per Heggenes, a la edición digital del periódico "Dagens Nyheter".

Hasta ahora no se ha dicho exactamente a cuánto ascienden los activos de Kamprad, considerado entre las 500 personas más ricas del mundo según la revista Forbes.

El motivo de la discordia es que Kamprad construyó hace años un complejo sistema de fundaciones y otras compañías con sedes en varios países, controladas por la familia, para reducir la carga fiscal al mínimo y evitar intentos de compra externos.

De acuerdo con el diario sueco "Sydsvenskan", Kamprad tenía en 2014 una fortuna personal de unos 750 millones de coronas suecas (74 millones de euros).

Con información del Diario Expansión España