México es uno de los países donde persiste una marcada brecha de desigualdad, faltan espacios inclusivos que respeten las diferencias y la diversidad de las personas a través de la escucha de voces y contribuciones sin importar las condiciones de cada persona.

“Las empresas deben crear espacios físicos, desarrollar procesos en selección y reclutamiento, así como en sus formas administrativas para que las personas se sientan respetadas, que sus ideas cuentan y que su diversidad en lugar de ser discriminada sea algo que enriquezca y ayude a la construcción de la igualdad y ambientes seguros”, comentó Maryangel García-Ramos, responsable de la Oficina de Diversidad & Inclusión del Tecnológico de Monterrey.

Cabe destacar que existen análisis de consultorías como Mackenzie y Deloitte donde hablan sobre el potencial de tener espacios inclusivos y el reconocimiento de la diversidad en las organizaciones, pues se sabe que cuando una empresa tiene una organización diversa tiene mayor posibilidad de tener más y mejores ideas para lograr la innovación, construcción y llegar a más personas.

“Las empresas que son más diversas en tema de poblaciones históricamente discriminadas (mujeres, comunidad LGBT, personas con discapacidad) dan pie a que existan mayores resultados en temas de gente, creación de productos y servicios y que por ende más clientes y proveedores externos se sientan identificados, ayudando a crear vínculos. Poner a la persona al centro es el objetivo de la dignidad humana, no solo por el impacto económico que pueda tener, sino por el impacto del desarrollo social de la propia comunidad”, destacó la también defensora de los derechos de las personas con discapacidad.

En México, la mayoría de las compañías y específicamente las que tienen mayor impacto internacional son quienes han adoptado y desarrollado el tema de espacios inclusivos, pero las Pymes también han visto con gran interés la implementación de estos lugares, sin embargo, en ocasiones por cuestión de recursos no les es posible llevarlo a cabo.

Maryangel García-Ramos recomienda a las empresas acercarse con instituciones expertas en el tema, hacer un benchmark y conocer cómo les han funcionado a otras empresas, pues la base para crear espacios inclusivos es analizar la organización y hacer un diagnóstico, conocer las situaciones que más obstaculizan el desarrollo personal y profesional, para que con eso comiencen a hacer estrategias, proyectos o ajustes a sus procesos donde reconozcan y aseguren que realmente le está funcionando a la comunidad.

“Mientras más personas seamos quienes abrimos la puerta a la igualdad de condiciones, mayor será el impacto económico. El llamado a las empresas es “atreverse”, no tener miedo, formar espacios inclusivos nos ayuda a fortalecernos”, puntualizó la fundadora del Movimiento “Mujeres Mexicanas con Discapacidad”.

viridiana.diaz@eleconomista.mx