La firma de la nueva versión del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM 2.0) acumula dos años de retraso, considerando la ruta crítica original trazada por la Secretaría de Economía.

Esa ruta se programó desde que ambas partes alcanzaron un “acuerdo en principio” en abril de 2018.

La última meta fallida se fijó en junio de 2020, en la XIII Reunión del Comité Conjunto México-Unión Europea, cuando se acordó acelerar los procedimientos internos para que el nuevo acuerdo se signara a principios de 2021.

Aún más, el atraso es considerable tomando en cuenta que México y la Unión Europea todavía no han concluido el proceso de revisión jurídica del TLCUEM modernizado.

Después de esa revisión, el acuerdo se traducirá a 24 lenguas oficiales, para que posteriormente la Comisión Europea lo envíe al Consejo y al Parlamento Europeo para su firma y ratificación.

“Poner en vigor el nuevo TLCUEM es importante, porque difícilmente se concluye un acuerdo de este tipo”, opinó Antonio Ortiz-Mena, vicepresidente senior de la consultoría Albright Stonebridge Group.

El TLCUEM 2.0, cuyas negociaciones iniciaron en junio de 2016, es un acuerdo de última generación e incluye nuevas disciplinas como energía y materias primas, desarrollo sostenible, pequeñas y medianas empresas, buenas prácticas regulatorias y transparencia, entre otras. Ortiz-Mena destacó que la entrada en vigor de este acuerdo modernizado es relevante, en un contexto de creciente proteccionismo, a la vez que da más certidumbre a los flujos comerciales y de inversión.

En abril de 2020, México y la Unión Europea concluyeron las negociaciones sobre compras públicas, que era la última etapa pendiente de las negociaciones para modernizar el TLCUEM, vigente desde julio de 2000.

De acuerdo con la ruta original, el trabajo de traducción se llevaría a cabo durante el primer semestre de 2019, mientras que la firma de ese acuerdo comercial se proyectó para la segunda mitad de ese mismo año.

También para el segundo semestre de 2019, se daría la ratificación por parte del Senado de México, mientras que el Parlamento Europeo lo ratificaría, en su caso, en el cuarto trimestre de 2019.

Consecuentemente, la posible entrada en vigor del TLCUEM 2.0, en su parte comercial, se supuso que sucedería en el primer semestre de 2020.

Con el TLCUEM, México obtuvo una liberación de 100% para sus exportaciones de productos industriales a partir de 2003, a la vez que eliminó progresivamente los aranceles a sus importaciones provenientes de la Unión Europea para cubrir el 100% de los productos industriales a partir de 2007.

El nuevo acuerdo agrega productos agrícolas “sensibles”, más apertura en servicios, inversiones y compras gubernamentales, e incluye disposiciones sobre normas laborales y medioambientales y lucha contra la corrupción.

A su vez, con el nuevo TLCUEM, para 98% de los bienes no habrá derechos desde el momento en que el acuerdo entre en vigencia.

Ni la Secretaría de Economía ni la Comisión Europea han aclarado las razones del retraso de la firma, más allá de las dificultades por la pandemia de Covid-19.

roberto.morales@eleconomista.mx