Con Derribando Muros, una exposición de 28 obras plásticas, 16 creadas de manera individual por internos del Reclusorio Preventivo Varonil Norte y 12 creadas en colectivo con la participación de artistas que se encuentran dentro y fuera de esta institución, miembros de Kolëctiv.feat y la artista Lulú Sánchez Puig buscan el desarrollo y creación de artistas en los reclusorios.

“Con este taller hemos estimulado la creatividad de los internos; asimismo, les damos una opción de sano esparcimiento para alejarlos de los vicios”, comenta Lulú Sánchez, promotora del proyecto.

La iniciativa, que surgió hace un año como taller de expresión artística, ha tenido la consigna de transmitir a los espectadores el proceso de creación de libertad, generar conciencia sobre los alcances de la expresión artística y el lenguaje plástico en los internos participantes.

En noviembre del 2017, Lulú realizó la primera exposición de estas obras dentro del reclusorio norte, ante familiares de los reclusos y directivos del mismo.

Este año, la exposición trascendió las barreras del reclusorio y fue presentada en el Patio Octavio Paz de la Biblioteca José Vasconcelos, en colaboración con la Orquesta Escuela Carlos Chávez del Sistema Nacional de Fomento Musical, perteneciente al Conaculta, misma que podrá ser visitada por el público en general hasta el último día de este mes.

Vale la pena destacar que los talleres impartidos en el reclusorio desde marzo del 2017 incluyeron más de 200 horas, teóricas y prácticas, las cuales incluyeron retratos a los miembros del taller, tanto de escáner como de estudio realizados por Lulú y entregados para intervención.

La exposición de las obras están a la venta y el dinero recabado se entregará a cada uno de los internos participantes en las obras.

El interno Alejandro Rubio Sandria, quien tiene nueve años dentro del penal, comenta que Derribando Muros “es la posibilidad de que la gente vea que muchos están aún más presos que uno mismo, que los demás puedan ver su realidad y ser más libres. Uno que está aquí aprecia lo que significa estar con la familia, afuera a veces no lo valoras, uno quisiera pasar tiempo con ellos. Tengo una familia disfuncional desde chico y no tuve muchas oportunidades de pasar lo que llaman “tiempo de calidad” con ellos, desde que estoy aquí me visitan muy poco, a mis hermanos no los he visto en todo este tiempo, por ejemplo, y sí añoro pasar tiempo con ellos”.

Rubio Sandria asegura que este proyecto “es la recompensa de estar trabajando nueve años, tenía una venda en los ojos porque estaba a punto de tirar el pincel y tuve la oportunidad de conocer a mi maestra Lulú Sánchez y me ha motivado bastante, nos ha llenado de cariño, atención y amor a todos sus alumnos. Aquí los días son eternos, todos esperamos con gusto la llegada de nuestras clases porque es una gran mujer”.

viridiana.diaz@eleconomista.mx